¿Por qué luchamos?

¡Estamos en una lucha y vivimos en una guerra!
Esto no es sólo una teoría, esta batalla se está llevando a cabo diariamente en nuestros hogares, nuestros matrimonios, nuestras comunidades cristianas, y en los lugares celestiales.
Es imperativo para los creyentes de hoy ver que la lucha es real, entender dónde se lleva a cabo esta guerra, y comprender la estrategia de Dios, Su propósito, y Su objetivo a través de la batalla. Nuestra oración es que a través de estas páginas el Espíritu de Dios traiga claridad a nuestros corazones para ver que estamos en una guerra espiritual que afecta nuestras vidas y saber por qué luchamos.
Dios el SEÑOR dijo entonces a la serpiente:
«Por causa de lo que has hecho,
¡maldita serás entre todos los animales,
tanto domésticos como salvajes!
Te arrastrarás sobre tu vientre,
y comerás polvo todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer,
y entre tu simiente y la de ella;
su simiente te aplastará la cabeza,
pero tú le morderás el talón.»
Génesis 3:14,15
Este pasaje establece las bases para la guerra que estamos viviendo en la actualidad. Necesitamos el Espíritu Santo para revelar el significado y la distinción de Dios entre las dos semillas. Podemos ver en la promesa de Dios a Abraham de que la simiente de la mujer es, en última instancia, una referencia a Cristo mismo, la Semilla de Dios. Así que debemos saber que tenemos una enemistad, o como otras traducciones lo exponen, tenemos una hostilidad, entre la simiente de la serpiente y la simiente de Cristo.
En realidad, hay sólo dos grupos de seres humanos en la creación y en el universo: la simiente de Satanás y la simiente de Cristo. Las Semillas de Cristo son todos los que son suyos, que han nacido de nuevo (aunque eso es sólo el principio) y que están avanzando hacia adelante en la plenitud de propósito, la vida, el plan, y el deseo de Dios.
Pero a veces no tenemos muy claro cuáles son las decisiones que tenemos que tomar con el fin de entrar en el pleno deseo de Dios y Su propósito. Podemos ver que este conflicto sigue activo en el Nuevo Testamento en este pasaje familiar de Santiago:
“¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
Santiago 4:5-8
El apóstol establece claramente aquí la progresión de humillarnos ante el Señor Por Su gracia, sometiéndonos a Dios, resistiendo el diablo, y acercándonos a Dios. Estas son las cuatro cosas que Santiago señala, pero quiero que notemos que Santiago dice: «Resistir el diablo.” Esto pone de relieve lo que Génesis 3 nos deja muy claro acerca de la enemistad entre las dos semillas, que hay una guerra abierta, la hostilidad declarada y un conflicto muy claro, que estaba en su apogeo durante el Nuevo Testamento y que todavía nos asola hoy en día
Es importante para nosotros, los hermanos y hermanas en Cristo entender el principio básico de que Jesucristo el Señor ha derrotado absolutamente a Satanás: «y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.» (Colosenses 2:15). Pero aunque la economía divina de Dios ha sido ordenada y aunque el Señor ha vencido a Satanás y asegurado un triunfo universal sobre todos sus enemigos, aún permite que esos enemigos estén activos contra nosotros en la actualidad. Y ha de ser así, porque con ellos nos entrenamos para la guerra. El enemigo sigue luchando para ponernos a prueba, para probar nuestra fe, y para prepararnos a través de la batalla, es decir, el conflicto universal de las dos simientes.
El hecho de que el gobernador de este mundo y sus demonios sigan luchando contra nosotros, Su Iglesia, forma parte de plan estratégico que el Señor tiene para nosotros aquí en la tierra. Sí, Satanás está derrotado, pero algunos dirán: «Bueno, si está derrotado, no tiene capacidad de hacer daño.» Pero eso simplemente no es cierto, ni está en armonía con las Escrituras. Santiago lo deja muy claro: Debemos resistir al diablo. Así que, aunque el enemigo ha sido derrotado por Cristo, ahora debe ser derrotado también por los santos. Los santos tienen absolutamente mucho que ver con la derrota completa de Satanás y sus fuerzas del mal.
El Señor no ha puesto nuestros enemigos fuera del universo o fuera de la tierra, aunque Él mismo ha triunfado sobre ellos. Él los dejó activos para que nos ocupemos de su derrota y triunfemos sobre ellos en Cristo Jesús. Esta es la forma y el secreto para conseguir nuestro desarrollo espiritual y moral. Es por medio del conflicto y la batalla sombría y terrible, es a través de la guerra espiritual y física que la excelencia moral del triunfo de Cristo se lleva a cabo a través nuestro. Así es como Su novia se prepara. Apocalipsis 19.
Vamos a triunfar en su victoria, pero sabemos que nuestra fe debe ser probada y profundamente tratada en la batalla. No es simplemente un conflicto imaginario, sino que se trata de una guerra muy cruel y muy real.
Quiero ser lo más claro que pueda acerca de esto sin de ninguna manera hacer de Satanás un ángel caído más grande de lo que realmente él es. Satán hace muy bien su trabajo sin nuestra ayuda. Él está constantemente tratando de mostrarse y hacerse parecer mucho más poderoso, más grande y más importante de lo que en realidad es. Sin embargo debemos pensar correctamente acerca de él, y no debemos subestimar su poder y tener siempre presente que estamos en guerra contra el enemigo. Ese es uno de los principios clave en cualquier guerra. Nunca subestimes a tu enemigo.
El Nuevo Testamento es claro, en el libro de Santiago leemos que estamos actualmente en una guerra, y esa lucha es con el diablo. Piénsalo por un momento. Vamos a leer Efesios 6 y 2 y también Corintios 10. Pablo es muy preciso en sus escritos relativos a estas cosas también, pero aquí en Santiago, él nos está diciendo que debemos resistir al diablo. El diablo había sido derrotado por Cristo antes de que el libro de Santiago fuese escrito, y sin embargo todavía nos advierte que debemos resistirlo.
Nosotros estamos aún en guerra contra él. Es importante que veamos eso y así comprender la estrategia de Dios utilizando este conflicto para perfeccionar la fe de Sus hijos y su caminar con Cristo. Se trata de perfeccionar a Sus santos para que seamos perfectos en el sacerdocio, se trata de perfeccionar a la novia y prepararla así para la Boda, se trata de perfeccionar a Su iglesia y fortalecer a los miembros de Su cuerpo.
Vamos a glorificar a Dios y creo que en el corazón de Dios está el deseo de que pasemos por esa batalla para derrotar a Satán en Su Nombre. Por lo tanto, hay que luchar.
Tenemos que luchar contra él. Tenemos que resistir. La plena realización de la victoria de Cristo se hará realidad en nosotros mientras luchamos contra estas fuerzas demoníacas. Nosotros, su pueblo, somos su instrumento y estamos en Sus manos.
Con esto en mente, leemos en 1 Pedro, otro importante pasaje de la Escritura sobre este tema dice así: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.”
1 Pedro 5:8-10
Hoy son muchos los que se han rendido ante el enemigo de nuestras almas. Son muchos los que ponen su confianza en varias batallas ganadas en el pasado, pero debemos recordar que aunque hayamos ganado algunas batallas, podríamos perder la guerra. Lo que hicimos ayer pertenece al pasado y hoy la guerra es más real y violenta que nunca antes porque Satanás sabe que le queda poco tiempo y la poderosa mano del Santo Espíritu de Dios que lo retiene, se está retirando para dar paso al cumplimiento de todas las profecías bíblicas de estos tiempos.
Desgraciadamente la iglesia institucional y sus líderes asalariados predican un “evangelio diferente”. Un evangelio emocional y sentimentalista, un evangelio donde la «paz, felicidad y amor» son los protagonistas. Un evangelio que no se corresponde con la Verdad, ni con la realidad que estamos viviendo.
Del libro “Why we figth?” (Por qué luchamos)

– Terry Bennett
(Traducido por José Torres Arjona)

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