¿Por qué es tan importante conocer que la tierra es plana?

Todos sabemos que el libro del Génesis es el fundamento y la base por todos lo que creemos que la Biblia contiene la Palabra de Dios escrita e inspirada por el Espíritu Santo. Si el libro del Génesis fuera erróneo o falso, significaría que toda la Escritura estaría errada.
La tierra, como un globo girando sobre su eje a 1600 km. por hora, y orbitando alrededor del sol a 30 Km. por segundo, es algo totalmente ajeno a la Creación de Dios. De hecho, el sol fue creado cuando la luz y la vida estaban ya en existencia. También leemos con cristalina claridad que el sol, la luna, y las estrellas fueron las “luminarias” o lámparas creadas con su luz propia, y colocadas dentro del firmamento que rodea la tierra, justo por encima de nuestros cielos atmosféricos y no en el “espacio” exterior como la falsa ciencia predica.

La Escritura nos deja muy claro que la tierra está cubierta, cerrada, y encapsulada por una bóveda celeste de cristal, zafiro fundido y sólido, que prácticamente la convierte en un “terrario”. Así pues, es evidente que vivimos en un plano dentro de esa cúpula y tenemos el sol y la luna muy cerca de nosotros alumbrando nuestros días y nuestras noches como un reloj de 24 horas. También tenemos en su interior las estrellas, siendo “Polaris” el centro del universo. Por todo lo cual, el sol no se “pone”, sino que se aleja; y no “sale”, sino que se acerca, porque todo es cuestión de perspectiva y alcance visual.

Si la Escritura es cierta, debemos saber que la tierra es el centro de todas las cosas creadas por Dios y que no existe nada fuera de nuestro firmamento. La tierra es plana, permanece estática y está cubierta por el firmamento. Esto significa que no existe el “espacio exterior infinito”, que somos todo lo que existe y no hay ninguna duda de que Dios es el Gran Creador de la vida y de todas las cosas que nos rodean. Conocer esta realidad hace literalmente imposible negar la existencia del Creador.

Reconociendo que vivimos en la tierra plana, estática y cubierta por el firmamento, automáticamente queda al descubierto el gran engaño universal de la gran explosión cósmica llamada el “Big-Bang” que según la teoría de la falsamente llamada “ciencia” dio origen a la existencia de planetas, estrellas, galaxias, y soles tipo “bola” o “globo”. También desenmascara la mentira satánica de la evolución inventada por Darwin, según la cual, nuestros antepasados eran monos. Por supuesto, destruye toda la falsa propaganda de los “extraterrestres” y su supuesta misión de visitar la tierra como los creadores y salvadores de la raza humana. Toda esta parafernalia sutil y engañosa queda al descubierto con la realidad y autenticidad que la Biblia nos muestra.

Si la tesis de la tierra plana es cierta, nos demuestra sin sombra de dudas que jamás podemos volver a confiar en la información que nos llega de agencias como la NASA, el gobierno, o los grandes medios de información masivos. Y las palabras de Jesús cobran vida cuando nos dijo: “El mundo entero está bajo el maligno.” Eso significa también que, como cristianos y discípulos de Cristo, debemos seguir poniendo toda nuestra fe y confianza en Él y en Su Palabra para conocer la verdad, la realidad del nuestra existencia, y del mundo en el cual vivimos.
Dejaremos de movernos y ser manipulados por cualquier viento de doctrina o propaganda de los medios de información masiva, para centrar nuestra vida y nuestras prioridades enteramente en ser lo que Dios quiere que seamos, según el eterno propósito para el que nos creó y nos llamó como Su Iglesia, Su Cuerpo, Su Hogar en la tierra, y Su esposa.

Si el modelo “helio-céntrico” es falso, y efectivamente, como dice la Biblia, no vivimos en un globo, se hace evidente una vez más que la Sagrada Escritura contiene la verdad y debemos conocerla y creerla de forma literal cuando nos describe con claridad que la tierra no se mueve, tiene pilares, fundamentos, bordes que contienen las aguas de los mares, cuatro esquinas, y todo ello encerrado en una bóveda celeste en cuyo interior se encuentran las dos lumbreras o lámparas mayores, el sol y la luna, así como las estrellas.
Tenemos más de cien pasajes bíblicos que exponen esta realidad del maravilloso mundo plano que Dios creó.
Que no te engañe la religión de los hombres, la falsamente llamada “ciencia”, ni el “iglesianismo” institucional y jerárquico.
Escudriña la Escritura.

– Rob Skiba
Parte de su conferencia en Ámsterdam: “La Tierra Plana en la Biblia”
Enero del 2017
(Traducido y editado por José Torres Arjona)

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Falsificando el mover del Espíritu

En estos últimos tiempos, el alma humana está tomando un gran protagonismo que no tiene precedentes en la historia de la Iglesia.
Las Sagradas Escrituras dan buena cuenta de este fenómeno que con los días va en aumento y cobrando más relevancia entre los cristianos.
Conocer bien la diferencia entre el alma y el espíritu es la base para nuestra preparación en estos tiempos peligrosos en los que estamos viviendo. De hecho, la única manera de distinguir la verdad de la mentira es conocer la fuente de su procedencia. Dios siempre opera en el espíritu porque Él mismo es Espíritu y es Verdad. Por el contrario, Satanás opera bajo el poder latente del alma. Esa es nuestra lucha, entre nuestra alma, nuestra carne, nuestro “yo”, y el espíritu de Dios en nosotros.
El poder del alma, aliado con la carne, siempre está presto con la puerta abierta para que el poder de Satanás interfiera en nuestras vidas con el engaño y la falsificación. Por todo ello, para nuestra vida espiritual necesitamos alimentarnos de las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios escrita; pero sobre todas las cosas, debemos nutrirnos de la Persona de Jesucristo. Siendo Él mismo el Pan de Vida y la Palabra de Dios Viva.
La revelación de la Persona de Jesucristo en nuestro caminar diario, es la Roca Eterna que nos mantiene conectados al Padre por medio del Espíritu Santo. De hecho, sabemos que toda la Biblia contiene, revela y testifica de Cristo, y Él mismo nos lo declara cuando nos dice: “Toda la Escritura habla de Mí.”
Por todo ello, cuando nos dice que “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” en Hebreos 4, no nos está hablando de las páginas de la Biblia ni de las palabras allí escritas, nos está hablando de la Palabra de Dios Viva, que es la Persona de Jesucristo. Este hecho queda patente y confirmado en Apocalipsis, cuando Jesucristo se revela a Juan y de Su boca sale una espada de dos filos.
El alma y el espíritu, esas son las dos hojas de la misma espada que sale de la boca de Dios. Es la Palabra de Dios Viva, la que divide el alma y el espíritu, la que revela las verdaderas intenciones y los pensamientos de nuestro corazón.
Sabemos que de la misma manera que nuestro Dios es Tri-Uno, también nosotros somos tres en uno. Tenemos el cuerpo que pertenece al polvo y el espíritu que pertenece a Dios; en medio de ellos está el alma, que es nuestra personalidad. El alma es nuestro punto de unión entre lo terrenal y lo celestial. Es el punto de encuentro entre la tierra y el cielo. Es también donde reside el conflicto de las edades, porque Satanás opera a través de ella, siendo nuestra naturaleza caída adámica, y estando fuertemente ligada y comprometida con el cuerpo los deseos de la carne y la vanagloria de la vida.
Ese es de hecho el mayor engaño que sufre la Iglesia en estos tiempos, confundimos el poder y la obra del alma con el poder y el mover del espíritu. A través de los años, de forma muy paulatina, sutil y silenciosa, Satanás ha logrado introducir en la cristiandad la falsificación del mover del espíritu utilizando el mover del alma adámica. Ha infiltrado muchas instituciones y grupos cristianos con agentes enemigos de la Cruz de Cristo y han logrado adoctrinar a los líderes y pastores evangélicos para cambiar el espíritu por el alma y el espíritu por el espiritismo. Lo primero es el original de Dios, procede de Dios y es para Dios, lo segundo es la falsificación del dios de este mundo para alimentar nuestro orgullo y nuestra propia obra religiosa.
Pero debemos recordar que Dios nunca aceptará nada que no provenga de Él mismo. Nunca tomará lo que no procede del Espíritu Santo, y así está escrito: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Juan 4
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Romanos 8
La gran mayoría de las iglesias institucionales que funcionan de forma jerárquica al modelo del mundo están activadas con ese virus mortal y funcionan hoy en día bajo el poder almático. Satanás ha logrado una “casi perfecta” falsificación de los frutos de espíritu. Ha logrado una religión basada en las manifestaciones del espiritismo con el poder del alma humana y de la carne mostrando la “apariencia” del poder y del mover espiritual. Una religión compuesta por “frutos espiritualistas” que no provienen de Dios y que no son comparables a los frutos del espíritu de Dios obrando en nosotros.
La advertencia de pablo en su segunda carta a Timoteo es tremenda porque nos habla de la falsificación del mover del alma sobre el espíritu. Nos habla del mover almático con “cosas” que parecen “buenas”, que tienen la apariencia de piedad, (amor), pero carecen de la eficacia de ella porque proceden del árbol equivocado.
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”
Hoy tenemos templos adornados para la complacencia visual, tenemos grupos de música para tocar nuestra fibra sensible y sentimental, tenemos grupos de adoración y grupos de estudio. Tenemos elocuentes sermones semanales de los “profesionales de la fe” predicados con la finalidad de que los asistentes “se sientan bien”. Tenemos luces apropiadas para motivar las sensaciones. Tenemos líderes titulados y uniformados con grandes dones interpretativos, tenemos nombres de denominaciones reconocidas que nos ofrecen “cobertura espiritual” delante de Dios, etc.etc.
En definitiva, tenemos una muy buena copia falsificada del mover del Espíritu de Dios entre los miembros de Su Cuerpo, Su Familia y Su Iglesia. Satanás ofrece una alternativa casi idéntica a la original y las denominaciones lo tragan sin contemplaciones. De hecho, el trabajo de la falsificación y engaño satánico no ha terminado, y con el tiempo, el padre de la mentira está mejorando sus tácticas, sus programas y sus alternativas para confundir a aquellos que tienen sus ojos puestos en el hombre.
Esta ignorancia y esta mezcla sutil entre el alma y el espíritu nos lleva a vivir un cristianismo asceta y superficial. El “iglesianismo” que vemos por doquier es fruto del engaño. Y lo que es peor, evita que los cristianos crezcan en el espíritu para que Cristo se forme en ellos. En definitiva, cuando vengan las pruebas y los conflictos que ya se ciernen sobre nosotros en estos tiempos finales, no estarán preparados, no lo soportarán y caerán en el engaño y la manipulación del enemigo.
¿Y tú?
¿Te guía en Santo Espíritu de Dios revelándote a la Persona de Jesucristo cada día en tu vida?
¿Haces “cosas” buenas para Cristo, o es el Señor Jesús el que hace todo a través de ti?
¿Vives un “iglesianismo” nominal, o estás muerto y tu vida está en Cristo?
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
(Gálatas 2:20)

– Terry Bennett
“Understanding the soul and spiritt training”
(Traducido y editado por José Torres Arjona)

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“El día en que el sol y la luna se detuvieron”

Son muchos los cristianos que no pueden aceptar la realidad de que la tierra es plana y estática. Aunque tenemos más de cien pasajes bíblicos que lo confirman, ellos no pueden romper las cadenas de la ciencia moderna en sus mentes.
La sabiduría de los hombres, sus caminos, sus enseñanzas y sus tradiciones tienen para ellos más poder que las Sagradas Escrituras. Muchos de ellos nos critican y usan esta realidad para difamarnos delante de otros hermanos débiles y nuevos en la fe.
Sin embargo, es muy importante que amemos la verdad y que escudriñemos la Palabra, porque cuando lo hacemos, la mano de Dios se revela en TODA Su preciosa creación y las mentiras de la evolución de Darwin, la explosión del Big-Bang, los extraterrestres y otras falacias humanas salen por la ventana y se desvanecen.
Uno de esos pasajes bíblicos que nos muestran y demuestran con cristalina claridad el verdadero mundo en el que vivimos está descrito en el libro de Josué.

“Luego Josué habló con el SEÑOR el día que el SEÑOR entregó los amorreos a los israelitas. Josué dijo en presencia del pueblo de Israel:
«Sol, quédate quieto en Gabaón;
y luna, detente en el valle de Ayalón».
Y el sol se quedó quieto y la luna se detuvo, hasta que la nación de Israel se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito en El libro de Jaser?
El sol se detuvo en medio del cielo y se demoró en ocultarse como un día.
No ha habido un día como ese ni antes ni después, en que el SEÑOR escuchó la voz de un hombre, pues el SEÑOR peleó por Israel.”
Josué 10

Los científicos adoradores del dios “astro sol” nos han enseñado que todo gira a su alrededor porque el sol es el centro del universo y la tierra no es más que una partícula perdida por accidente en el espacio infinito. Sin embargo la verdad es todo lo contrario, Dios hizo la tierra como el centro del universo y son la luna y el sol las dos lumbreras o lámparas con luz propia los que se mueven a nuestro alrededor dentro del firmamento, cúpula o domo que rodea la tierra. Por favor lee Génesis 1

No tienes que creer en mis palabras, pero te sugerimos que hagas tu propia investigación sobre el tema.
Que no te engañen!!!

José Torres Arjona

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El sol y la luna, dos lámparas en la misma expansión.

“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.”
– Génesis 1
Amigos, analicemos estas palabras:
14 y 15 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.”
(Según el diccionario, lumbreras son: “Aberturas u objetos en un techo para que entre la luz en una habitación.”
Con absoluta claridad observamos que la luna no refleja la luz del sol, sino que ella, al igual que el sol, es también una lumbrera y tiene luz en sí misma.
Moisés, el escritor de este libro, sigue diciendo: “En la expansión de los cielos”, (En tres ocasiones menciona que ambas lumbreras las puso Dios “en” o “dentro de” la expansión”). Eso significa que en una misma expansión Dios creó dos lumbreras, dos luces, para separar el día de la noche. Lógicamente no puso el sol a 150 millones de Km. en el espacio, y la luna a 385 mil Km. porque eso no significa “en la misma expansión” de los cielos.
16 “E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.”
(En la misma extensión, no solo tenemos el sol y la luna, sino que también creó las estrellas. Aunque habla de “la mayor y la menor, las dos luces son grandes, es decir, las dos lumbreras son iguales y quizás sean del mismo tamaño. La única diferencia entre ellas es su función, la potencia de su luz, y el tipo de luz que proyectan. En ese sentido, una es la mayor y la otra es la menor.
¿Sabías que en la noche, donde la luz de la luna brilla, la temperatura es mucho más baja que las partes donde no alcanza su luz? Tu Puedes hacer la prueba en la misma fachada de tu propia casa.
La luz blanca, tenue y fría que proyecta la luna fue creada para alumbrar la noche, mientras las criaturas vivas duermen. La luz potente del sol nos provee de la claridad, el calor y los rayos solares que hacen posible la vida en la tierra.)
17-19 “Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.”
Ambas lumbreras son el producto de un diseño inteligente y maravilloso, son obra de un Creador extraordinario, el mismo que diseñó cada órgano de tu cuerpo y su perfecto funcionamiento. Está escrito: Su Nombre es Jesucristo.
Sin embargo, la ciencia moderna nos cuenta cuentos e historias engañosas para apartarnos de la verdad, lo cual es lo mismo que separarnos de Dios.
En realidad, la ciencia evolutiva no es más que otra de las muchas religiones que existen en este mundo, tratando de ocultar la verdad, y la Verdad es una Persona.
Jesús dijo. “Yo Soy la Verdad”
¿Lo conoces?

José Torres Arjona

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¿Por qué es tan importante conocer que la tierra es plana?

Todos sabemos que el libro del Génesis es el fundamento y la base por todos lo que creemos que la Biblia contiene la Palabra de Dios escrita e inspirada por el Espíritu Santo. Si el libro del Génesis fuera erróneo o falso, significaría que toda la Escritura estaría errada.
La tierra, como un globo girando sobre su eje a 1600 km. por hora, y orbitando alrededor del sol a 30 Km. por segundo, es algo totalmente ajeno a la Creación de Dios. De hecho, el sol fue creado cuando la luz y la vida estaban ya en existencia. También leemos con cristalina claridad que el sol, la luna, y las estrellas fueron las “luminarias” o lámparas creadas con su luz propia, y colocadas dentro del firmamento que rodea la tierra, justo por encima de nuestros cielos atmosféricos y no en el “espacio” exterior como la falsa ciencia predica.
La Escritura nos deja muy claro que la tierra está cubierta, cerrada, y encapsulada por una bóveda celeste de cristal, zafiro fundido y sólido, que prácticamente la convierte en un “terrario”. Así pues, es evidente que vivimos en un plano dentro de esa cúpula y tenemos el sol y la luna muy cerca de nosotros alumbrando nuestros días y nuestras noches como un reloj de 24 horas. También tenemos en su interior las estrellas, siendo “Polaris” el centro del universo. Por todo lo cual, el sol no se “pone”, sino que se aleja; y no “sale”, sino que se acerca, porque todo es cuestión de perspectiva y alcance visual.
Si la Escritura es cierta, debemos saber que la tierra es el centro de todas las cosas creadas por Dios y que no existe nada fuera de nuestro firmamento. La tierra es plana, permanece estática y está cubierta por el firmamento. Esto significa que no existe el “espacio exterior infinito”, que somos todo lo que existe y no hay ninguna duda de que Dios es el Gran Creador de la vida y de todas las cosas que nos rodean. Conocer esta realidad hace literalmente imposible negar la existencia del Creador.
Reconociendo que vivimos en la tierra plana, estática y cubierta por el firmamento, automáticamente queda al descubierto el gran engaño universal de la gran explosión cósmica llamada el “Big-Bang” que según la teoría de la falsamente llamada “ciencia” dio origen a la existencia de planetas, estrellas, galaxias, y soles tipo “bola” o “globo”. También desenmascara la mentira satánica de la evolución inventada por Darwin, según la cual, nuestros antepasados eran monos. Por supuesto, destruye toda la falsa propaganda de los “extraterrestres” y su supuesta misión de visitar la tierra como los creadores y salvadores de la raza humana. Toda esta parafernalia sutil y engañosa queda al descubierto con la realidad y autenticidad que la Biblia nos muestra.
Si la tesis de la tierra plana es cierta, nos demuestra sin sombra de dudas que jamás podemos volver a confiar en la información que nos llega de agencias como la NASA, el gobierno, o los grandes medios de información masivos. Y las palabras de Jesús cobran vida cuando nos dijo: “El mundo entero está bajo el maligno.” Eso significa también que, como cristianos y discípulos de Cristo, debemos seguir poniendo toda nuestra fe y confianza en Él y en Su Palabra para conocer la verdad, la realidad del nuestra existencia, y del mundo en el cual vivimos.
Dejaremos de movernos y ser manipulados por cualquier viento de doctrina o propaganda de los medios de información masiva, para centrar nuestra vida y nuestras prioridades enteramente en ser lo que Dios quiere que seamos, según el eterno propósito para el que nos creó y nos llamó como Su Iglesia, Su Cuerpo, Su Hogar en la tierra, y Su esposa.
Si el modelo “helio-céntrico” es falso, y efectivamente, como dice la Biblia, no vivimos en un globo, se hace evidente una vez más que la Sagrada Escritura contiene la verdad y debemos conocerla y creerla de forma literal cuando nos describe con claridad que la tierra no se mueve, tiene pilares, fundamentos, bordes que contienen las aguas de los mares, cuatro esquinas, y todo ello encerrado en una bóveda celeste en cuyo interior se encuentran las dos lumbreras o lámparas mayores, el sol y la luna, así como las estrellas.
Tenemos más de cien pasajes bíblicos que exponen esta realidad del maravilloso mundo plano que Dios creó.
Que no te engañe la religión de los hombres, la falsamente llamada “ciencia”, ni el “iglesianismo” institucional y jerárquico.
Escudriña la Escritura.

– Rob Skiba

Parte de su conferencia en Ámsterdam: “La Tierra Plana en la Biblia”
Enero del 2017
(Traducido y editado por José Torres Arjona)
En salvoporgracia.com, la Persona de Jesucristo es Suficiente e Inagotable.

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Recuerda, la visión debe preceder a la construcción

En Proverbios 29:18 leemos: “Cuando falta la profecía, el pueblo se desenfrena, pero el que guarda la Ley es bienaventurado.”
La palabra “visión” tiene un enorme significado en el servicio del Señor. La visión es lo que nos da el incentivo espiritual. Es aquello que nos mantiene unidos al Señor, dándonos un sentido de propósito y destino. Sin visión nos desintegramos. Sin un sentido de destino, nos convertimos en indisciplinados. La visión produce unión. La falta de visión produce división.
La visión es aquello que trae al pueblo de Dios hacia una unidad cohesiva. Tiene un poder fortalecedor, emancipador y a la vez sostenedor. Sin visión nos haremos pedazos y seremos desparramados sin control alguno. Ver el propósito eterno nos provee con una visión que nos gobierna.
Lamentablemente, muchos cristianos no son capaces de percibir la visión de Dios y Su interés. En su lugar, a menudo miden el interés de Dios en función de sus propios intereses. El resultado es que muchos de los hijos de Dios carecen del incentivo espiritual, ningún sentido del propósito que hay detrás de su obra. Se encuentran divididos con respecto a sus objetivos.
Dios desea revelarnos Su intención con objeto de extraernos de nosotros mismos, de tal manera, que Su corazón y Su interés puedan convertirse en nuestro corazón y nuestro interés. Jessie-Penn Lewis escribió:
“El alma tiene siempre que tener una visión celestial que la separa de las cosas terrenales. Los ojos del corazón deben ser iluminados para conocer la esperanza de su llamado. Cuanto más clara sea la visión, más nos abandonaremos en el Espíritu Santo para que logre su cometido y más intensa será la sed de Dios – un horno de deseo intenso que ha de ser creado por el mismo Espíritu Eterno y que es la suprema condición de conocer a Dios.”
¡Qué apropiadas a nuestro tiempo son estas palabras!
De acuerdo con la Biblia, visión siempre precede a construcción. La revelación siempre precede a la obra. Tenemos que prestar especial atención a este esencial principio espiritual. ¿Ven?, Dios quiere que nosotros construyamos para Él. Sin embargo, antes de que podamos construir tenemos que tener claro lo que va a ser el edificio. Moisés tuvo que ver la arquitectura del tabernáculo antes de estar listo para construirlo. Tomó
cuarenta días en la Montaña Sagrada de Dios para revelar a Moisés el trazado de Su tabernáculo. Éxodo 25:40 “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.”
Fue solamente después que Moisés vio y entendió el diseño, cuando estuvo calificado para construir. De la misma manera, el rey David tuvo primero que recibir la visión de la casa de Dios antes que su hijo Salomón pudiera más tarde construirla.
1 Reyes 5:5 “Yo, por tanto, he determinado ahora edificar una casa al nombre de Jehová, mi Dios, según lo que Jehová dijo a mi padre David: Tu hijo, a quien yo pondré en el trono en lugar tuyo, él edificará una casa a mi nombre”.
1 Reyes 8:17 “Mi padre David tuvo en su corazón edificar una casa al nombre de Jehová, Dios de Israel.”
De acuerdo con el mismo principio espiritual, antes que el apóstol Pablo se convirtiera en el sabio maestro constructor, primero tuvo que ver la celestial visión del Señor Jesucristo y Su cuerpo.
Hechos 26:19 “Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,”
1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.”
De igual manera, antes que podamos construir de acuerdo a la forma de pensar de Dios, tenemos primero que tener una revelación del patrón Divino.
El propósito eterno es la visión trascendental y patrón que Dios ha dado al hombre para que pueda construir para Él, vivir para Él, y satisfacer a Él. De esta manera, el grado de utilidad que podemos ofrecer al Señor, está en gran parte determinada, en tanto seamos capaces de ver o no la última meta divina.
Supongamos, por ejemplo, que un jugador de futbol ignora la meta del juego. No importa que el jugador conozca muchas de las reglas y hasta tenga algunas habilidades para el juego, si no entiende la finalidad del juego, será de poca utilidad para su entrenador. De igual forma, un carpintero no puede construir una casa si no tiene los planos de la misma. Aunque tenga los conocimientos para construirla, si no tiene idea de lo que va a construir, sus habilidades le servirán de poco. Todo esto es igual en el rearmo espiritual.
Infinidad de cristianos trabajan y construyen, pero están ignorantes acerca del objeto de sus labores. A pesar de que puedan haber visto parcialmente algunas de las metas de Dios, han errado al no conocer el producto terminado. Como resultado los trabajos y esfuerzos han quedado cortos de alcanzar lo que es más anhelado por el corazón de Dios.
Que Dios nos revele a nosotros Su visión última para que podamos fervientemente dedicarnos en Su construcción.

Frank Viola
De su libro: “El Propósito Eterno de Dios”
Cap. 1 Parte 1

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El Teatro Mundial

El mundo entero es el escenario de un gran teatro.
Todos los seres humanos son los actores desechables de bajo nivel que no saben, ni quieren saber, que son esclavos de otra raza y de otro linaje que habita entre ellos.
Actores muertos en sus propios pecados, viviendo encarcelados en su propia maldad. Una cárcel sin barrotes con apariencia de democracia y con destino a la destrucción eterna.
Pero Jesucristo vino para transformar nuestra vida y cambiar nuestro destino.
Él es el Único que Puede y Quiere hacerlo. ¿Lo conoces?
Conocerlo es amarlo, y amarlo es la vida eterna.

José Torres Arjona

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¿Conoces el Centro de Todas la Cosas?

¿Conocemos la base y el fundamento de nuestra vida en Cristo Jesús?
¿Tenemos un patrón con el cual podamos medir todas las cosas?
¿Existe una regla de oro por la que podamos guiar nuestra existencia?
¿Hay una ley con la cual podamos juzgar todo lo que hacemos como Iglesia?

Todas estas preguntas tienen su respuesta en las Palabras de Jesús.

“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”
Mateo 22

Para que funcione y sea una realidad en nuestras vidas el orden no debe ser alterado porque lo primero hace posible lo segundo.

¿Quieres construir sobre la Roca Eterna?
¿Quieres edificar sobre la Piedra Angular?
¿Quieres vivir mediante la vida divina de Cristo morando en tu corazón?
¿Quieres que la Persona de Jesucristo se vaya formando en ti?
Entonces, tu sermón, tu prédica, tu enseñanza, tu video, tus pensamientos, tu doctrina, tu fe, tus creencias, tu matrimonio, tu relación, tus dones, tus talentos, tu congregación y tu vida deben estar centradas en estas Palabras Vivas del Maestro.
Y ha de ser así, porque Su Persona es el Centro de todas las cosas y sin Él, estamos descentrados!!!
Es así de sencillo, y es así de claro.

“Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
Mateo 18

José Torres Arjona
En salvoporgracia.com, la Persona de Jesucristo es Suficiente e Inagotable

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El río y los afluentes

Consideremos por un momento un ancho y caudaloso río que tiene muchos pequeños afluentes desembocando en él. El río es el centro de todos los afluentes. Podemos comparar este gran río al Eterno Propósito de Dios y, de igual forma, podemos comparar los afluentes a lo que muchos cristianos equivocadamente llaman el propósito de Dios. En otras palabras, cada afluente representa lo que muchos creyentes han pensado era la verdad central de Dios.
En tanto todos los afluentes son partes del gran río, ayudando a dar la expresión más grande del río, ellos mismos, individualmente, no son el gran río. Muchos cristianos hoy día enfatizan que el evangelismo es la meta de Dios. Desde la aparición del movimiento de avivamiento, muchos creyentes han puesto énfasis en que el propósito de Dios es rescatar al hombre caído. Para ellos el ganar almas es la meta de la vida cristiana. Aunque este aspecto forma parte del propósito de Dios, no es Su deseo último. La evangelización es uno de los afluentes. El propósito eterno es mucho más grande que el evangelizar – lo transciende por mucho. De esta manera, aunque el evangelismo es muy querido por Dios, no es exactamente Su meta final.
A través de la historia, Dios se ha movido a través de Su pueblo, en épocas y circunstancias diversas, para revelar alguna verdad específica a la iglesia. Con cada revelación, Dios ha levantado a un grupo de testigos que lleven ese mensaje especial por Él, otorgándoles una luz nueva en un tema específico de Su Mundo.
Los siguientes temas han sido especialmente enfatizados por diferentes grupos en cada uno de sus avivamientos: Justificación por medio de la fe, santificación, el bautismo del agua, los dones del Espíritu Santo, alabanza y adoración, el sacerdocio de los creyentes, justicia social, misiones,
Evangelismo, y la batalla espiritual.
En cada movimiento, Dios ha enfatizado a cada grupo uno de esos temas ser el propósito central para el hombre. Han hecho de esa verdad particular la base de su hermandad, encontrando a creyentes con la misma forma de pensar para formar el grupo alrededor de ella. Esta es la forma en que la mayor parte de las denominaciones han sido hechas. Y a pesar de que todas esas verdades son importantes, ninguna de ellas constituye el propósito de Dios, por tanto, no deben ser representadas como tal. Todos esos temas son los tributarios o los afluentes que forman parte del gran río. Ninguno de ellos es el Pensamiento Central de Dios.
¡El peligro de muchos creyentes es que solamente han podido ver un tributario y se han perdido de ver el gran río! El completo sistema institucional está constituido bajo esa experiencia. Las denominaciones, incluyendo muchas de las asambleas llamadas no institucionales, son grupos de creyentes que enfatizan un aspecto del propósito de Dios, perdiendo, con ello, la plenitud de
Su pensamiento. Lamentablemente, la mayor parte de los cristianos modernos, han quedado encallados en alguno de los tributarios.
¡Que Dios nos salve de enfatizar acerca de nuestros afluentes y nos permita ver el río de Su Eterno Propósito!

Frank Viola
De su libro: “El Propósito Eterno de Dios”
Cap. 1 Parte 3

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Abandonando el individualismo

Cuando Dios revela a nuestros corazones la realidad de Su iglesia, nosotros abandonamos nuestro individualismo. El individualismo y la independencia son contrarios a vivir en el cuerpo de Cristo y la manifestación del Señor Jesús en forma corporativa. Tal como hemos visto, Dios busca obtener una forma corporal o corporación – no un individuo – que exprese a Su Hijo. La Biblia claramente enseña que la iglesia es una familia.
Consideremos los siguientes pasajes mostrando que el cuerpo de Cristo es uno:
1 Corintios 10:17 “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo, pues todos participamos de aquel mismo pan.”
Romanos 12:5 “Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
1 Corintios 12:12 “Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.”
1 Corintios 12:20 “Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo.”
La singularidad de la iglesia está basada en la realidad de que todos somos y formamos parte del cuerpo de Cristo y, en consecuencia, compartimos la misma vida. Ya hemos visto que por medio de la muerte de un grano (Cristo), muchos granos (creyentes) han crecido. Sin embargo, por medio del ministerio del Espíritu Santo, todos los granos (creyentes) se convierten, de nuevo, en un grano (la Iglesia).
1 Corintios 12:13 “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Esta es una verdad muy significativa. Puesto que nosotros, individualmente como creyentes podemos, de alguna manera expresar a Cristo hasta cierto punto, es solamente la iglesia corporativa la que puede mostrar la plenitud de Cristo. Como hijos individuales de Dios, nosotros podemos expresar la vida de nuestro Padre. Sin embargo, como iglesia, corporativamente, manifestamos las insondables riquezas en Jesucristo.
Efesios 1:23 “La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”
Por tanto, como miembros del cuerpo de Cristo, nunca podemos convertirnos en individualistas o independientes unos de otros. Cristo nunca podrá ser plenamente manifestado a través de nosotros como individuos. Él solamente puede ser manifestado plenamente por medio de Su expresión corporal. Dios ha ordenado que cada miembro de la iglesia funcione y crezca para suplir su parte de Cristo.
En la primera epístola a los corintios, capítulos 12 al 14, Pablo enseña que el propósito del cuerpo es el de funcionar y servir. Nadie en la iglesia puede estar pasivamente, sino que todos han de ser sacerdotes y sirvientes. 1 Pedro 2:5,9 “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”
Si uno de los miembros del cuerpo, de mi cuerpo físico, es pasivo y no funciona, todo el cuerpo sufre. De igual manera, la pasividad entre los creyentes merma al cuerpo de avanzar y expresar a Cristo. La Biblia claramente pone en movimiento el hecho de que cada miembro ha de servir en la iglesia.
1 Corintios 14:26 “Entonces, hermanos, ¿qué podemos decir? Cuando os reunís, CADA UNO DE VOSOTROS tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”
Efesios 4:16 “De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Hebreos 10:25 “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
Tal como muestran estos pasajes, el ministerio en la iglesia local tiene que venir de todo el cuerpo. “Cada uno de vosotros” debería ser la marca en las reuniones de la iglesia. El propósito de reunirse es para que los santos den activamente, no para que reciban pasivamente. Dios ha ordenado que el cuerpo de Cristo crezca y aumente por medio de lo que cada una de las coyunturas pueda proveer individualmente.
Efesios 4:15,16 “Sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Colosenses 2:19b “… en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.”
Por tanto es imperativo para la vida de la iglesia, que cada miembro funcione y ministre de acuerdo a la parte que cada uno ha recibido del Señor. En la presente situación de hoy, la mayor parte de las iglesias alientan la pasividad entre los santos. Solamente unos cuantos elegidos llevan los títulos para llevar a cabo todo el ministerio, en la manera que los demás santos permanecen pasivos. (Por supuesto, se les incentiva a que sirvan activamente fuera de las reuniones de la iglesia en forma tal como las escuelas dominicales o el cortar el césped).
La iglesia del Nuevo Testamento nunca visualiza un sistema donde un pastor y unos clérigos dirigen el ministerio. El patrón bíblico siempre ha sido, que cada miembro de la iglesia funcione en las sus reuniones. (Para más detalles en el ministerio de la iglesia primitiva vea nuestro libro, Rehaciendo los odres).
No hay cabida para “gigantes espirituales” en la iglesia de Dios. Todo ha de ser mutuamente dependiente unos de otros – todo ha de ser visto y mostrado en la profunda necesidad de los hermanos.
1 Corintios 12:21-22 “Ni el ojo puede decir a la mano: «No te necesito», ni tampoco la cabeza a los pies: «No tengo necesidad de vosotros». Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios.”
El funcionamiento de nuestros cuerpos físicos está basado en el principio de la dependencia mutua. Cada uno de ellos dependen unos de otros para el funcionamiento de todo el cuerpo. Lo mismo ocurre a la iglesia. Para que Cristo pueda ser manifestado, cada miembro del cuerpo tiene que depender de los demás miembros para su alimentación. La palabra griega para “iglesia” es ekklesia, y es generalmente traducida como “asamblea”.
Ensamblar algo es como el juntar o unir partes con objeto de producir un todo. En esencia, la iglesia está constituida por el ensamblaje de todas las partes que forman el cuerpo de Cristo. El resultado de tal ensamblaje es la manifestación plena del Señor Jesús. Si los miembros no funcionan, Cristo no podrá ser expresado en Su plenitud.
El deseo de Dios es que todos los miembros del cuerpo expresen a Cristo en unión. Recordemos que el propósito eterno de Dios: asegurarse un grupo de personas que expresen Su imagen y sean portadores de Su autoridad en la tierra. En la medida que comenzamos a pensar en el cuerpo, y no en nosotros mismos, Cristo tomará preeminencia en Su iglesia. Y Él se manifestará en plenitud. Dios quiere que todos lleguemos a conocer y depender de la vida del cuerpo, de tal manera que nos demos cuenta plenamente del propósito eterno de Dios expresando a Su Hijo en forma corporativa. En la medida que abandonamos nuestro individualismo e independencia, Jesucristo podrá manifestarse en persona por medio de Su Cuerpo. Muchos Hijos en la Gloria.
Romanos 8: 29-30 “A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, A ESTOS TAMBIÉN GLORIFICÓ.”
El fin de la obra de Dios en el hombre es la glorificación. Como hemos dicho, El propósito de Dios es conformarnos en la imagen de Su Hijo glorificado, haciendo de Él el primogénito de muchos hermanos glorificados. De acuerdo con el pasaje anterior, el proceso por el cual Dios trabaja en el hombre es, en primer lugar, predestinarnos como ahijados (Efesios 1:4), llamarnos (2 Tesalonicenses 2:14), justificarnos (Romanos 3:24) y finalmente glorificarnos.
Efesios 1:4 “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”
2 Tesalonicenses 2:14 “Para esto él os llamó por medio de nuestro evangelio: para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”
Romanos 3:24 “Y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.”
En Romanos también leemos… Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.”
El fin de Dios para el hombre es la gloria. Bajo la perspectiva divina, el pecado es lo que causó al hombre perder para lo que fue creado: la gloria. ¿Qué es exactamente la gloria? Gloria puede ser definida como la más alta expresión de una vida. Veamos una flor en sentido figurativo. Cuando la semilla de una flor se planta y adquiere una raíz, se convierte en una vida. Sin embargo, su última expresión se alcanza solamente cuando florece. A pesar de que, al germinar, es una vida, solamente es glorificada cuando la flor se abre en toda su plenitud.
De igual forma, nosotros creyentes en Cristo, poseemos la vida de Dios. Sin embargo, cuando maduremos plenamente, expresaremos esa vida en su último grado. Esto ocurrirá cuando resucitemos. La resurrección en la gloria es representada simbólicamente en las Escrituras como la cosecha – pues la planta es cosechada en plena madurez.
Mateo 13:39 “El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.”
Apocalipsis 14:15 “Y otro ángel salió del templo gritando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: ¡Mete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura!”. Gloria es entonces, la vida Divina en su más plena y pura expresión.
1 Juan 3:2 “Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como Él es.” “Porque tenemos la vida eterna de Dios habitando en nosotros, somos hijos de Dios” (1 Juan 3:15). Pero cuando seamos glorificados, a la llegada del Señor, nuestra hijedad será manifestada plenamente. (Romanos 8:19). Esto es la adopción.
De igual forma, Cristo era el Hijo de Dios cuando Él caminó en la tierra. Su hijedad no fue plenamente manifiesta hasta que fue resucitado y glorificado. Romanos 1:4 “Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos.” La meta de Dios para el hombre es que últimamente él exprese en forma corporativa a Jesucristo. Es traer a Cristo en su plena expresión por medio de Su iglesia. Esta meta se realiza por medio de la glorificación – puesto que la más alta expresión de Cristo por medio de la humanidad será llevada a cabo por medio de Su iglesia. Esta meta se realizará por medio de la glorificación – puesto que la más alta expresión de Cristo por medio de la humanidad se llevará a efecto cuando seamos glorificados.
Romanos 8:19-23 “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. La creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza. Por tanto, también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”
Consideremos también… Hebreos 2:10-11 “Convenía a aquel por cuya causa existen todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten que, habiendo de llevar MUCHOS HIJOS A LA GLORIA, perfeccionara por medio de las aflicciones al autor de la salvación de ellos, porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.” El propósito de Dios es traer a “muchos hijos a la gloria” como la manifestación plena de Su Hijo.
Colosenses 1:25-27 “De ella fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. A ellos, Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que ES CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA.”
Estos versículos nos traen a este camino. Aquí Pablo describe el eterno propósito como un misterio que ha sido escondido por el tiempo por generaciones. Este misterio, que ahora es revelado, es “Cristo en vosotros, esperanza de gloria”. La frase de “Cristo en vosotros” se refiere al implante de la vida de Dios en
nosotros, en tanto que la frase “esperanza de gloria” se refiere a la esperanza de resurrección – a la cual apunta la vida de Cristo en nosotros cuando alcance su última expresión. En tanto que la vida de Cristo está marcada por la Iglesia, la gloria es su herencia.
Va más allá de la compresión humana el entender las increíbles alturas a las que Dios exaltará a Su iglesia. Nosotros somos participantes de Su misma gloria. Juan 17:22 “Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” Seamos exhortados por las palabras de Pablo cuando dice…
2 Corintios 4:17 “Pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. Hermanos y hermanas, cuando nosotros tomamos nuestro destino, tendremos paciencia para correr la carrera que está frente a nosotros. El destino produce disciplina. Al igual que el
Señor Jesús no se diluyó en Su mente al ver la gloria que seguiría a la cruz, de igual forma nosotros tenemos que mantenernos firmes con Cristo cuando nos aferramos a nuestro destino.
Hebreos 12:1-3 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Pablo dice que “somos salvos por nuestra esperanza”. Esta esperanza es la de la resurrección.
Romanos 8:23-25 “Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo, porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, ¿para qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”
Dios, en verdad, nos ha destinado para que seamos herederos de Su indescriptible gloria.
1 Tesalonicenses 2:12 “Y os encargábamos que anduvierais como es digno de Dios, que OS LLAMÓ A SU REINO Y GLORIA.”
2 Tesalonicenses 2:14 “Para esto él os llamó por medio de nuestro evangelio: para alcanzar LA GLORIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.”
Efesios 1:18 “Que él alumbre los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, cuáles LAS RIQUEZAS DE LA GLORIA DE SU HERENCIA en los santos.”
2 Timoteo 2:10 “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús CON GLORIA ETERNA.”
1 Pedro 5:10 “Pero el Dios de toda gracia, que NOS LLAMÓ A SU GLORIA ETERNA EN JESUCRISTO, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.”
2 Pedro 1:3 “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que NOS LLAMÓ POR SU GLORIA y excelencia.”
Apocalipsis 21:10-11 “Me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. TENÍA LA GLORIA DE DIOS y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.”
Efesios 5:27 “A fin de presentársela a sí mismo, UNA IGLESIA GLORIOSA, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.”
Romanos 8:17 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que JUNTAMENTE CON ÉL SEAMOS GLORIFICADOS.”
Del libro: “El Eterno Propósito de Dios”
– Frank Viola
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