¿Qué significa ser salvo?

A mi parecer, ser salvo significa ser libre de nuestra naturaleza pecaminosa, ser libre del poder del pecado, y de todos los pecados, para llegar a ser lo que Dios quiere que yo sea. Desde que Dios me creó, quiere restaurarme hasta conseguir la perfecta imagen de Dios en mí, y puesto que Cristo es la Perfecta Imagen, significa que cuando sea exactamente y verdaderamente como Jesús, de tal manera que cuando me veas a mí puedas ver a Cristo, seré salvo.
Ese es el objetivo final de la salvación. “Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros,” Gálatas 4:19
Dios quiere restaurarnos y todo viene del principio de la Creación, porque una de las preguntas que debemos hacernos es: ¿Porqué Dios nos creó? Esta es una pregunta muy importante, y la respuesta es la siguiente: Dios ya tenía un Hijo, y le amaba tanto, y tenía tanto gozo y alegría con Él, que decidió tener una familia más grande. Dios quiere que seamos como Su Hijo, y hasta que no seamos como Él, Dios no podrá disfrutar de Su familia.
Dios tiene toda Su confianza puesta en Su Hijo, Él es tan obediente, y tan amoroso que cuando tengamos Su imagen en nosotros, Dios puede disfrutar plenamente de esa vida familiar con nosotros. Esa es la verdadera razón por la que creó el mundo y nos creó a nosotros. Para tener una gran familia justo como Su Hijo. También nos creó porque quiere hacer el mayor regalo para Su propio Hijo, Dios está preparando a Sus hijos para que sean una Esposa para Cristo.
Es natural, todos los que tenemos un hijo, lo amamos entrañablemente, y normalmente queremos otro hijo o hija como el primero. Eso fue lo que motivó a Dios el crearnos.
Cuando nos vamos al futuro, al final de la historia, vemos la otra parte del propósito de Dios, donde Él tiene la intención de crear un nuevo universo, un mundo nuevo donde no hay pecado y donde nunca habrá corrupción y donde nunca habrá guerra, pecado, ni maldad alguna. Dios está agotando este viejo universo y preparando uno nuevo.
Por todo ello, Dios tiene que salvar y perfeccionar a las personas que van a poblar ese nuevo mundo, de lo contrario, volveríamos a tener los mismos problemas que tenemos en este mundo actual.
Cuando miramos al futuro, vemos un nuevo cielo y una nueva tierra, con nuevas personas que lo habitan. Personas que nunca más lo corromperán. Un lugar sin pecado y sin tentaciones donde todo se disfrutará al máximo. Esa es la idea de Dios. Y así era el Jardín del Edén antes del pecado, la rebelión y la desobediencia. Dios va a hacerlo todo de nuevo, aunque esta vez, Él está preparando a un pueblo que una vez estuvo muerto en sus pecados, pero que gracias a Su Hijo Jesucristo, está siendo restaurado y formado a Su Imagen siendo perfeccionado en Cristo y preparado para poblar ese nuevo universo y la nueva tierra que viene apropiadamente.
Tanto si miramos al principio de la creación, como si miramos al final de la misma, al futuro de la nueva creación, vemos el eterno propósito de Dios cumpliéndose. Su deseo de formar una gran Familia con la imagen de Su Hijo y con la que tener una verdadera relación amorosa y familiar.
Por todo ello, debo aclarar de nuevo que la salvación es un proceso que toma tiempo. Es el proceso que se requiere para tomar gente muerta en sus pecados y transgresiones como nosotros y hacer nuevas criaturas en Cristo Jesús. Y eso es porque Dios nos ama.
Él podría haber decidido hacer lo contrario. Destruirlo todo, dejarnos en nuestra condición natural, muertos en nuestros pecados, y empezar de nuevo con una nueva creación y una nueva humanidad, pero ese no es Su plan. Su plan es coger a pecadores que se arrastran por la tierra como gusanos, muertos en sus concupiscencias, y convertirlos en santos por Su Gracia como un ejemplo a todos los seres y criaturas creadas en el universo.
La creación vuelve a ser un hecho pero Dios lo hace de forma invertida. En la primera creación hizo los cielos y la tierra, y después creó a los seres humanos y los puso a cargo del planeta; sin embargo, en esta ocasión, Dios está creando nuevas personas primero, y cuando su pueblo esté preparado, Él hará un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra para ellos. Jesucristo continúa trabajando, obrando en nuestras vidas, y creando de nuevo Su nueva creación invertida.
Muchos se preguntan: ¿Una vez salvo, siempre salvo? ¿Qué significa ser salvo? Ser salvo significa ser perfecto, como Jesús. Significa estar conformados a Su Imagen. Significa ser las personas que Dios quiere que seamos, y eso toma tiempo para Dios y toma tiempo para nosotros.
En realidad la salvación tiene tres etapas.
—Ser libres de la muerte del pecado en nuestras vidas, la justificación.
—Ser libres del poder que el pecado tiene sobre nosotros, la santificación.
—Ser libres de lo posibilidad de pecar, la glorificación.
Las tres etapas completan la salvación, y no podemos decir una vez salvo, siempre salvo, hasta que no hemos completado las tres fases.
Pablo cuidaba su salvación con “temor y temblor” y como un atleta corría la carrera. Tanto es así que en 1 Corintios 9:27 dice lo siguiente: “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”
De hecho, Pablo, en su carta a los Hebreos nos dice que Cristo vuelve para cumplir la tercera fase trayendo salvación a Su pueblo.
“Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.” Hebreos 9
Yo lo estoy esperando, y eso es en el futuro. Yo espero ansiosamente a mi Salvador y Él trae en Sus manos mi salvación completa. Cuando eso ocurra, entonces exclamaré con gran gozo: ¡¡¡Una vez salvo, siempre salvo!!! Porque en ese momento, la Obra de mi Señor estará completa porque Él mismo la completará con Su segunda venida.
Si hacemos esa exclamación antes de que eso ocurra, estamos hablando del pasado. Hablamos como si ya se hubiera cumplido y está terminado cuando en realidad en aquel pasado conocimos a Cristo y empezó nuestra salvación por medio de la justificación de nuestros pecados. En la actualidad estamos en la santificación, siendo santos para Dios, y cuando nos reunamos con Cristo, Él mismo completará Su obra con nuestra glorificación.
Yo empecé a ser salvo en 1947 y todos los que me conocen, saben muy bien que mi salvación no está completa, especialmente mi esposa lo sabe bien. Ella sabe que no estoy allí todavía, sabe que estoy corriendo la carrera, y sabe que Dios mismo empezó la buena obra en mí y en Su tiempo la culminará.
Mi esposa sabe también que yo no soy ahora lo que fui en el pasado, antes de conocer a mi Señor. Como aquel hombre que oraba diciendo: “Señor, te doy las gracias porque aunque no soy el que debo ser, ni tampoco soy el que en Tu tiempo seré, te agradezco y te doy la gloria porque ya no soy el que antes era.”
Este es el proceso de la salvación que Dios está haciendo en cada uno de nosotros y lo está haciendo muy bien, de manera que en Su tiempo lo completará si seguimos poniendo nuestros ojos en Él, el Autor y el Consumador de nuestra fe.

Cuando leemos Juan 3:16 en el griego original observamos que el vrebo “creer” está en modo presente-futuro, y en su contexto dice así:
“Porque de la misma manera, Dios amó al mundo, y ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquél que en Él siga creyendo, siga teniendo la vida eterna.”

-David Pawson
(Traducido y editado por José Torres Arjona)

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