EL CUERPO DE CRISTO

LA IGLESIA COMO CUERPO DE CRISTO
En este mensaje hablaremos sobre el Cuerpo de Cristo. En el Nuevo Testamento, Pablo fue el único apóstol que usó la expresión el Cuerpo de Cristo para referirse a la iglesia. En otros pasajes del Nuevo Testamento, la iglesia es llamada el templo de Dios, la casa de Dios, etc. Pero Pablo dijo específicamente que la iglesia es el Cuerpo de Cristo. El tema que tratamos no es cómo llegar a ser hijos de Dios o cómo llegar a ser cristianos. Estamos hablando de la manera en que la iglesia viene a ser el Cuerpo de Cristo. Podemos decir que la iglesia es Cristo en una forma diferente. Cristo era el Hijo unigénito de Dios. Ahora ha venido a ser el Primogénito.
Cristo, junto con todos los demás hijos, la iglesia, conforma el Cuerpo único. No existen individuos en la iglesia; en ella sólo está Cristo. Todo lo que procede de Cristo constituye la iglesia. La iglesia proviene exclusivamente de Cristo, y está perfectamente unida a Cristo. No hay necesidad de que un cristiano haga algo ni que cambie en algo a fin de poder estar en Cristo. Si un hombre es regenerado, está en Cristo y viene a ser parte del Cuerpo de Cristo.

EL CUERPO DE CRISTO SE RELACIONA CON LA VIDA
La iglesia como Cuerpo de Cristo se relaciona estrechamente con la Vida. La iglesia como Cuerpo de Cristo no es una doctrina, sino un asunto de Vida. Un hombre no puede llegar a ser parte del Cuerpo de Cristo solamente por tener entendimiento al respecto. El viene a ser parte del Cuerpo de Cristo por medio de la regeneración.
Esto es un asunto exclusivamente de Vida; no tiene nada que ver con doctrinas ni con conocimiento. Como cristianos, necesitamos desesperadamente ver el Cuerpo de Cristo. Pero la única manera de ver el Cuerpo de Cristo es recibir una revelación de parte de Dios. No podemos entender el Cuerpo de Cristo con nuestra mente.
Aun si tenemos todo el conocimiento acerca del Cuerpo de Cristo, es posible que no hayamos visto ni tocado la realidad del Cuerpo. Sólo aquellos que han recibido una revelación de parte de Dios pueden ver el Cuerpo de Cristo, y solamente ellos podrán entrar en la realidad del Cuerpo. Romanos 12 nos dice que la iglesia es el Cuerpo de Cristo, pero no dice de qué manera la iglesia llega a serlo. A fin de entender cómo llega la iglesia a ser el Cuerpo de Cristo, necesitamos entender los capítulos del cinco al ocho de Romanos. El capítulo cinco nos dice que todos los hombres se encuentran unidos a Adán y que la vida del hombre se deriva de Adán. Por causa de la caída de Adán, todos los hombres han venido a ser pecadores y se han unido al viejo hombre.
El capítulo seis nos dice que el viejo hombre debe llegar a su fin, debe ser crucificado con Cristo. Por medio de la redención que Cristo efectuó, morimos y resucitamos.
El capítulo siete dice que el hombre no debe vivir conforme a la carne, sino según el Espíritu. El capítulo ocho pasa a explicar cómo podemos vivir conforme al Espíritu.

EL CUERPO DE CRISTO ES LA CONSUMACION DE LA OBRA DE LA CRUZ
La consumación de la obra de la cruz es la iglesia. La obra de la cruz abarca hasta el Cuerpo de Cristo y tiene como consumación el Cuerpo de Cristo. Por consiguiente, el conocimiento de la cruz nos lleva al conocimiento del Cuerpo de Cristo. La cruz conduce al hombre a un estado de debilidad e incapacidad, en el que pierde toda esperanza en la vieja creación. Cuando llega a este punto, es verdaderamente librado de la vieja creación y es introducido en la nueva creación. Todo lo que pertenece a la vieja creación quedó condenado y terminado por la cruz. El Cuerpo de Cristo es la nueva creación y no tiene nada que ver con la vieja creación. Si recurrimos a métodos, tácticas y recursos humanos (los cuales tal vez utilizábamos antes) para resolver los asuntos de la iglesia, el resultado será un desastre. Dios no aprueba nada que provenga de la vieja creación, ni permitirá que nada de la vieja creación permanezca en la nueva creación. Todo lo que sea de la vieja creación, debe pasar por la cruz y quedarse allí. La iglesia no recibe beneficio alguno de lo que proviene del viejo hombre. La iglesia sólo recibe lo que procede de Cristo.
Cuando el hombre cayó, cayó por causa de sus conceptos, preferencias y juicios. Por eso, Dios no permitirá que predomine nada que provenga de la vieja creación. La determinación del hombre natural debe ser quebrantada; debe ser herido en el encaje de su muslo. Para someterse a Dios el hombre primero tiene que quedar lisiado y estrellarse contra el suelo. Esto es lo que Dios está llevando a cabo en la nueva creación. Él está poniendo fin a todo lo que sea de la vieja creación, y nos está constituyendo de todo lo que procede de Cristo para que lleguemos a ser el Cuerpo de Cristo en la práctica. Hace doce años pude ver, en Filipenses 3, Romanos 5 y Juan 5, la maldad que hay en la carne del hombre.
Durante siete meses tuve temor de iniciar cualquier acción, porque sabía que todo lo que proviene de la carne es rechazado por Dios. Dios quiere despojar al hombre de todo lo que proviene de su carne. Los hijos de Dios deben, en primer lugar, poner fin a su vida natural. Si lo hacen, espontáneamente estarán en el Cuerpo, porque el Cuerpo de Cristo se compone de todo lo que procede de Cristo. Nada de lo que pertenezca al viejo hombre puede permanecer en el Cuerpo. Una vez que el hombre pasa por la experiencia de Romanos 5—8, puede entrar en la experiencia de Romanos 12.
En la actualidad la iglesia está dividida porque los cristianos viven en la esfera incorrecta. Los cristianos no viven en la nueva creación ni en la realidad del Cuerpo de Cristo. Solamente viven en la superficialidad de las doctrinas, lo cual pertenece a la vida natural del hombre y es parte de la vejez del hombre. Si todos los cristianos estuviesen dispuestos a ser eliminados, a abandonar las cosas naturales y a dejar atrás la vieja creación, y si cada uno de ellos estuviese dispuesto a vivir en la realidad del Cuerpo de Cristo, no habría más divisiones.
Que el Señor tenga misericordia de nosotros para que podamos ver lo que es el Cuerpo de Cristo. Que la obra de la cruz nos introduzca en el Cuerpo de Cristo.

Lectura bíblica: Ef. 3:4-6; Col. 3:4-11; Ro. 12:3-5

Del Libro: “El Misterio de Cristo”
Watchman Nee
-Cap. Dos.

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