“En Cristo”

No hay frase o fórmula que aparezca con mayor frecuencia
en el Nuevo Testamento que ésta: “en Cristo”.

En toda la doctrina cristiana no hay nada más precioso,
y sin embargo no hay nada menos comprendido y apreciado.

Pablo declara que Dios reunió “Todas las cosas en Cristo” (Ef. 1:10) y que fuera de Él no hay nada en lo que se refiere a Su eterno propósito. El plan de Dios, Sus métodos, Sus recursos, Sus tiempos, y todas las cosas eternas, son en Cristo, y Cristo-Céntricas.

La creación es EN Cristo.
La vida es EN Cristo.
La aceptación es EN Cristo.
La redención es EN Cristo.
La Justicia existe EN Cristo.
La santificación es EN Cristo.
La esperanza es EN Cristo.
Las bendiciones son espirituales EN Cristo.
El consuelo es EN Cristo.
La paz es EN Cristo.
La oración es eficaz sólo EN Cristo.
La fuerza y la riqueza están EN Cristo.
El Propósito Eterno del Padre es EN Cristo.
La nueva creación es EN Cristo.
Las promesas son EN Cristo.
La salvación es EN Cristo.
El Consejo sabio es EN Cristo.
La perseverancia es EN Cristo.
Ser uno entre nosotros es EN Cristo.
Los límites del sufrimiento de los cristianos están EN Cristo.
El Hombre Perfecto es EN Cristo.
El amor mutuo es EN Cristo.
La Iglesia es EN Cristo.

Todo es en Él, por Él, para Él, y por medio de Él.

En la eternidad pasada hemos sido escogidos y elegidos en Cristo.
Ef. 1:4, 1 Ped. 5:13.

“Plantados juntos en la semejanza de Su muerte. Romanos 6:5.
“Nos dio vida juntamente con Cristo.” Ef. 2:5.
“Nos resucitó con Cristo.” Ef. 2:6.
“Nos hizo sentar en Cristo…. Ef. 2:6.
“Se reúnen para hacer todas las cosas en Cristo.” Ef. 1:10
“Ajustado en Cristo. Ef. 2:21.
“Estamos Unidos en Cristo”. Col. 2:2.
“somos construido” en Cristo. Ef. 2:20.
“Vamos a vivir juntos con Él” 1 Ts. 5:10.
“Cooperamos con Él” 2 Corintios 6:01
“Combatimos junto a Él”. Fil. 1:27.

Luego viene el clímax, al final de los tiempos que estamos viviendo, cuando todo lo anterior se ha completado y “Somos arrebatados juntamente en Él y con Él”.
1 Ts. 4:17.
Por último, en la eternidad venidera seremos “glorificados” con Él y en Él.
Rom. 8:17.

– T. Austin Sparks

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