La humildad del Señor Jesucristo

“Haya, pues, en vosotros este sentir (esa mentalidad) que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse…

(No sacó provecho ni tomó ventaja de Su Divinidad. Él, no solo era y es el Hijo de Dios, sino también es Dios Hijo, y Uno con el Padre. Cristo, el Eterno Dios, el que siempre existió y siempre existe.
¿No es preciosa Su humildad y Su Gracia? ¡¡¡Jesús es Dios!!! Y Pablo nos está diciendo: “Queridos hermanos y hermanas, debemos tener esa mentalidad y ese sentir que hubo en Cristo, esa humildad que sobrepasa todo entendimiento y que no existen palabras humanas para poder expresarla.)

…sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;…

(Era Dios mismo y siendo Dios, se despojó a sí mismo, se hizo hombre sin reputación. ¿Cuántos de nosotros, hermanos y hermanas nos despojamos de nuestra reputación y nos convertimos en nada, ni en nadie, para tener esa humildad y poder ayudar a otros? Jesús lo planeó y lo hizo. Escogió a una simple y sencilla jovencita, escogió un pueblo con tan mala reputación que nadie creía que algo bueno pudiera salir de allí, escogió una de las familias más pobres del lugar. Jesús escogió eso. Escogió a su madre con la mala reputación de ser una mujer inmoral y Jesús tuvo una niñez marcada con la reputación de ser un niño ilegítimo. Jesús lo planeó así.
¿Por qué lo hizo? – Para hacerse un hombre sin reputación. ¿No es precioso?)

… y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz….

(Él parecía un hombre normal, sí, lo parecía, pero no lo era. ¡Él era Dios!. Y se humilló a sí mismo hasta la obediencia, y fue obediente hasta la muerte. La humildad se manifiesta en la obediencia.
¿Podemos aceptar órdenes? ¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos manda hacer algo? ¿Cuándo alguien demanda algo de nosotros? La manera en la que por naturaleza reaccionamos se llama orgullo.
Orgullo de nuestro nombre, de nuestra posición y de nuestra personalidad, pero Jesús se humilló a sí mismo y fue obediente.
¿Hasta donde llegó Su obediencia? – hasta la muerte.
Obediente hasta la muerte, e incluso a la muerte en la cruz, lo que significa humillación total, completa, y despiadada.
Ser crucificado significaba que todo el pueblo creía que Jesús era un podrido miserable criminal de la peor clase que existía. Un asesino que merecía la muerte más cruel. Y lo crucificaron en el Gólgota, el basurero del pueblo en las afueras de Jerusalén.
Jesús, cargando su cruz, sangrando por sus múltiples heridas, en su camino al basurero del pueblo mientras la gente le escupía, lo insultaba, y demostraba su odio y su rabia contra Él. Risas burlonas, maldiciones, blasfemias y amenazas por doquier en su viaje a la muerte entre la basura y los deshechos de los hombres.
Crucificado, completamente desnudo, para ser el espectáculo del público. Despreciado, odiado, y recibiendo toda clase de burlas, escarnio y sarcasmo. La humillación más severa que nadie puede imaginarse.
Y nunca abrió su boca. Nunca dijo: “¡Vosotros no entendéis!”, nunca dijo: “¡Soy inocente!” y nunca dijo: “¡Os habéis equivocado de persona!”
“Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” Isaías 53
Así es la humildad de Cristo. Y por eso mismo, Dios dice que Él da gracia a los humildes.
Esa humildad no es conocida en la Iglesia de hoy. Esa humildad está escondida en la Persona de Jesucristo y solo los que lo conocen la ven y la comprenden.
Los que formamos la iglesia de hoy preferimos subirnos al carro del orgullo de nuestra persona, hacernos un nombre y una reputación, conseguir un lugar elevado sobre los demás y competir para ser los mejores.
Pero Jesús es la Puerta secreta para obtener la gracia de Dios en nuestras vidas. Ese lugar íntimo en Cristo es la Puerta de la transformación y la regeneración de nuestras almas.
Por eso dice: ““Haya, pues, en vosotros este sentir (esa mentalidad) que hubo también en Cristo Jesús.”
Que Dios nos ayude en nuestro arrepentimiento para que el Espíritu Santo nos lleve a toda la Verdad y nos recuerde la mente de Cristo y todas las cosas que de Él aprendimos.
Si tenemos el mismo sentir que hubo en Cristo, tendremos también Su humildad. Podremos ser vituperados, criticados, y juzgados injustamente; pero nos resbalará como lo hace el agua sobre las plumas de los patos en el estanque, y en su lugar, seguiremos amando, seguiremos mostrando amor y comprensión por los demás.
Si tenemos la humildad de Cristo, tendremos la Gracia sin límites en nuestras vidas.
Yo la quiero para mí, le pido a Dios que me conceda esa humildad y que quite este orgullo de mi vida. Se lo pido de corazón. Quiero que Cristo siga formándose en mi vida para que Él crezca, y yo mengüe.)

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Filipenses 2

Joe Sweet
De su video “The Humility of the Lord Jesus Christ”
“La Humildad del Señor Jesucristo”
(Traducido por José Torres Arjona)
En salvoporgracia.com, la Persona de Jesucristo es Suficiente e Inagotable!!!

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