“¿Quién es el jinete con arco en el caballo blanco de Apocalipsis 6? ”

¿Sabías que Dios bendice de forma explícita a todos los que leen y oyen el libro de la Revelación de nuestro Señor Jesucristo?
“Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca.”
Apocalipsis 1:3

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.
Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.
Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” –Apocalipsis 5

No hay duda alguna, únicamente Cristo es digno de tomar el libro y de abrirlo: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.”
“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”
Y Él es digno porque “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho, porque en Él estaba la Vida, y la Vida era la Luz de los hombres,” Juan1 Y también porque “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” Colosenses 1
El libro contiene los siete sellos o acontecimientos que ocurren en la tierra durante el tiempo del fin y que preceden a la venida de nuestro Señor Jesucristo.

“Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.
Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.
Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.
Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”
–Apocalipsis 6 1-8

Aunque muchos identifican ese primer caballo blanco con Jesucristo, debemos recordar que nuestro Señor tiene el libro en sus manos y está abriendo los sellos. Resultaría ilógico pensar que Cristo aparezca abriendo el primer sello y al mismo tiempo saliendo a la escena apocalíptica en el caballo blanco.
Conociendo los Gloriosos Atributos de nuestro Dios Todo Poderoso, también resulta incoherente imaginarlo aparecer en la escena mundial teniendo como “compañeros de viaje” a esos terribles jinetes del engaño, la destrucción y la muerte.
No tiene sentido que se nos muestre al mismo Cristo en el mismo pasaje con dos imágenes diferentes: como Cordero y como jinete del caballo blanco.
No encajaría en la estructura o cronología profética, ver a Cristo a esta altura de la revelación, montando sobre un caballo blanco. Los sellos tienen su efecto directamente en la tierra y Cristo volverá a la tierra montado en Su caballo blanco, en Su Gloriosa venida, de manera exclusiva, triunfal y poderosa, más adelante, en el libro de la Revelación; descrito con todo detalle en el capítulo 19.
De hecho, sabemos que cada versículo, cada juicio, cada sello, cada jinete, cada trompeta, cada copa, es en preparación para el mayor evento en la historia de la humanidad y de la tierra… La segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo.
Sabemos que el Anticristo viene antes de la venida de nuestro Señor, y sabemos también que el Anticristo es el “imitador de Cristo”, y se presenta como el “salvador del mundo.” Y de hecho, es su propia presencia en el mundo lo que desencadena los otros seis sellos.
A este primer jinete se le da una corona. Cristo no necesita que se le den coronas, puesto que El ya es, siempre fue, y siempre será el Soberano, el Principio y el Fin, el Todopoderoso (Apocalipsis 1:8)
Si el jinete del caballo blanco fuera Cristo, no se entiende como es vencido en su intento de traer paz. Porque en Apo. 6:4 dice que el segundo jinete quita la paz sobre la tierra.
Observamos también que el jinete lleva un arco sin flechas; esto puede representar que aunque durante la historia de la humanidad las guerras se han llevado a cabo mediante las armas, (el arco) y las municiones, (las flechas); en estos tiempos finales Satanás ha cambiado su estrategia de guerra contra la humanidad.
En este siglo, sus armas no necesitan municiones, porque sus tácticas de guerra son diferentes. Hoy en día, Satanás esclaviza y destruye a los hombres mediante el engaño, la mentira y la manipulación. Utiliza una guerra silenciosa que se libra en las mentes y en los corazones de las gentes que no conocen a su Dios. En la culminación del engaño más terrible y más sutil, el Diablo está logrando que las personas de este mundo acepten y amen la esclavitud que él mismo les impone.
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho.” Génesis 3:1
En Daniel 11:21 y 32 leemos que tomará el reino con halagos: “Y le sucederá en su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.””Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto, mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.”
Y Jesús mismo, en Juan 8, dice de él: “Ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”
“Y le fue dada una corona” Porque es rey y gobernador de este mundo. Desde que Adán y Eva pecaron, “todos los reinos de la tierra y la gloria de ellos, a mí me han sido entregados” Lucas 6
“Salió venciendo y para vencer” Porque su maldad y su engaño somete a los hombres y los hace súbditos de su reino. Y aún en los tiempos finales “vencerá” a los hijos de Dios. “Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.” Apocalipsis 13

“Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.
Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!
Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.
Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: LA PALABRA DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY de reyes y SEÑOR de señores.
Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.
Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” –Apocalipsis 19

Aquí, verdaderamente, aparece Cristo Triunfante en Su caballo blanco. Para diferenciarlo del falso mesías, leemos que “El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.” Esta descripción de nuestro Señor Jesucristo es diametralmente opuesta a la forma en que Satanás opera, y lucha.
Y lo más maravilloso de toda esta historia lo leemos en este mismo capítulo, con estas preciosas palabras que deberían inundar nuestras vidas y corazones con el gozo inefable del Señor:
“Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

José y Carmen Torres

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