El Hombre que Decidió Nacer


Nunca ha existido y nunca existirá nadie como Él, porque es alguien totalmente diferente y único entre todos los seres humanos. Su Vida y Su Mensaje son realidades que lo separan, lo distinguen y lo hacen totalmente diferente de personas como Buda, Mahoma, Confucio, y todos los demás. Demostraremos que la Persona de Jesús no puede mezclarse ni compararse con nadie, porque pertenece a una categoría única y exclusiva de todas las demás conocidas y por conocer.
Lo primero es la forma en que vino a este mundo. Fue extraordinaria. Él fue la única Persona que nació sin el acto sexual entre un hombre y una mujer. María, su madre, era virgen cuando nació Jesús y no había conocido varón.
Nueve meses antes de Su nacimiento ocurrió algo totalmente único y anormal, Su concepción. Un gran milagro ocurrió en ese momento, un evento sobrenatural y único en la historia. El Espíritu Santo vino sobre María y el poder del Altísimo la cubrió con Su sombra; por eso el Santo Niño que nació sería llamado Hijo de Dios.
Jesús es la única Persona en este mundo que decidió nacer. Yo no decidí nacer, ni tu tampoco. No escogimos a nuestros padres, ni decidimos nacer en cierto país o con cierto estatus social. Pero Jesús lo hizo, Él decidió nacer, y escogió cada particularidad de su nacimiento. Por eso mismo, Él nunca dijo: “Yo he nacido”, por el contrario, siempre decía: “Yo he venido”, “El Padre me ha enviado”, o “He decidido venir”.
A los 12 años. Jesús se había perdido, y lo encontraron en el templo de Jerusalén conversando con los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo encontraron, se sorprendieron; y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Entonces Él les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Al cumplir esa edad adulta, Jesús sabía que era totalmente diferente a todas las demás personas, sabía que Dios era Su Padre en el sentido real y literal, y que José era sólo su padrastro.
A la edad de 30 años empezó su ministerio público. Tenemos Sus milagros, las cosas que hizo. Tenemos Su moralidad, sus valores como Persona, Y tenemos Sus Palabras. Y estas tres cosas resumen Su Unicidad como Persona en este mundo.
Lo primero que leemos es sobre Sus milagros. Tenemos incluso escritos de historiadores de la época Como Flavio Josefo y otros, que exponen sus hechos milagrosos. Curó a los enfermos, echó fuera demonios, resucitó a algunos de entre los muertos, y en el caso de su amigo Lázaro, lo resucitó después de cuatro días, cuando ya su cuerpo había empezado la descomposición.
Transformó el agua en vino, alimentó a miles con la comida de un niño, (dos peces y tres panes), y sobre todo, controlaba la meteorología mediante una palabra suya. Él dio orden a la tormenta y ésta obedeció, consiguiendo salvar la vida de sus discípulos en alta mar. Y todas estas cosas las hizo mediante Su Palabra. Podemos creer o rechazar estos hechos, pero no podemos escoger las partes que queremos creer y rechazar el resto. Con Jesús es todo o es nada.
Si pasamos de lo que hizo, a lo que era, encontramos algo extraordinario en Jesús. Nadie, absolutamente nadie, fue capaz de hacer una crítica negativa contra Él por haber errado o haber cometido alguna falta. Y eso lo encontramos en Sus propias Palabras cuando le dijo a sus peores enemigos. “¿Quién de vosotros me acusa de pecado?, ¿Quién encuentra en Mí, falta alguna? Desde luego yo no me atrevo a decir esto ni siquiera a mi mejor amigo, y decirlo a tus peores enemigos es algo único y sorprendente. Y hubo silencio entre ellos, porque no lograban encontrar nada para utilizarlo en su contra.
Puedes encontrar faltas, errores y pecados en todos los fundadores de las religiones que existen actualmente en el mundo, pero nadie, absolutamente nadie, puede decir nada en contra de Su Persona. Él, literalmente, era Perfecto, y eso es algo extraordinario. De hecho, esa realidad fue reconocida, no solo por cristianos, sino por mucha otra gente de su época, quienes nunca pudieron encontrar una falta en Él.
Y así, la vida de Jesús estaba marcada por estos dos factores impresionantes que lo hicieron único y exclusivo en la raza humana. Primero tenemos los milagros que hizo y segundo la moralidad con la que vivió Su vida. Incluso la gente que vivió junto a Él, se sentó en la misma mesa y comió la misma cena, se sentían “sucios” en Su presencia; como en el caso de Pedro, uno de sus más cercanos amigos, que le dijo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.”
Esa era la forma en que reaccionaban las personas al vivir con alguien que era totalmente Puro, totalmente Bueno, y totalmente Justo. Eso te hace sentir vergüenza de ti mismo y ese era el sentir de las gentes, incluso en el caso de aquellos que lo conocían de forma íntima y personal viviendo con Él durante tres años.
Y aquí una gran pregunta acerca de Jesús: ¿Cómo es posible que un hombre que únicamente hizo el bien a todos y que vivió con semejantes valores en Su vida, en solo tres años de su vida pública fue ejecutado como un peligroso criminal?
Todo el mundo conoce estos hechos, todos saben que en tres años Él terminó colgado en una cruz bajo la acusación de ser una persona demasiado peligrosa como para permitirle que siguiera viviendo. ¿Por qué?
Sócrates, uno de los mayores filósofos de la historia dijo unos años antes de Cristo: “Si un día apareciera un hombre perfecto en este mundo, lo matarían.” Él reconoció que semejante persona viviendo en este mundo corrupto, malvado y decadente sería tal desafío para los demás, que en sus conciencias lo odiarían por ello. Y eso fue lo que ocurrió.
Pero aún debemos preguntarnos cómo fue posible que Jesús sufriera los graves cargos criminales contra Su Persona. Eso es inexplicable, como bien dijo Pedro, uno de sus discípulos: “Él fue por el mundo haciendo el bien.”
Y era Bueno, e hizo lo bueno en todo lugar. Así pues: ¿Cuál fue la causa por la que lo mataron de forma tan prematura?
La respuesta la encontramos en lo que Jesús dijo. No en lo que hizo, no en lo que era, ni en la forma en que vivió. La respuesta está en lo que dijo, y cuando consideramos Su mensaje entendemos la razón por la que decidieron asesinarlo.
Decidieron matarlo por Sus Palabras y Sus enseñanzas. Todo lo cual lo tenemos a nuestro alcance en los cuatro Evangelios de la Biblia. Su mensaje ha sido reconocido mundialmente como los valores morales más altos por los que un ser humano puede vivir. Incluso personas que no son cristianas lo admiten.
Pero por favor, no confundamos a Jesús con el “sistema” religioso, “iglesiero” y jerárquico que nos rodea. Es muy importante saber diferenciarlo, y llamar las cosas por su nombre.

David Pawson (Traducido del inglés y editado por José Torres Arjona)


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