Falsificando el mover del Espíritu

En estos últimos tiempos, el alma humana está tomando un gran protagonismo que no tiene precedentes en la historia de la Iglesia.
Las Sagradas Escrituras dan buena cuenta de este fenómeno que con los días va en aumento y cobrando más relevancia entre los cristianos.
Conocer bien la diferencia entre el alma y el espíritu es la base para nuestra preparación en estos tiempos peligrosos en los que estamos viviendo. De hecho, la única manera de distinguir la verdad de la mentira es conocer la fuente de su procedencia. Dios siempre opera en el espíritu porque Él mismo es Espíritu y es Verdad. Por el contrario, Satanás opera bajo el poder latente del alma. Esa es nuestra lucha, entre nuestra alma, nuestra carne, nuestro “yo”, y el espíritu de Dios en nosotros.
El poder del alma, aliado con la carne, siempre está presto con la puerta abierta para que el poder de Satanás interfiera en nuestras vidas con el engaño y la falsificación. Por todo ello, para nuestra vida espiritual necesitamos alimentarnos de las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios escrita; pero sobre todas las cosas, debemos nutrirnos de la Persona de Jesucristo. Siendo Él mismo el Pan de Vida y la Palabra de Dios Viva.
La revelación de la Persona de Jesucristo en nuestro caminar diario, es la Roca Eterna que nos mantiene conectados al Padre por medio del Espíritu Santo. De hecho, sabemos que toda la Biblia contiene, revela y testifica de Cristo, y Él mismo nos lo declara cuando nos dice: “Toda la Escritura habla de Mí.”
Por todo ello, cuando nos dice que “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” en Hebreos 4, no nos está hablando de las páginas de la Biblia ni de las palabras allí escritas, nos está hablando de la Palabra de Dios Viva, que es la Persona de Jesucristo. Este hecho queda patente y confirmado en Apocalipsis, cuando Jesucristo se revela a Juan y de Su boca sale una espada de dos filos.
El alma y el espíritu, esas son las dos hojas de la misma espada que sale de la boca de Dios. Es la Palabra de Dios Viva, la que divide el alma y el espíritu, la que revela las verdaderas intenciones y los pensamientos de nuestro corazón.
Sabemos que de la misma manera que nuestro Dios es Tri-Uno, también nosotros somos tres en uno. Tenemos el cuerpo que pertenece al polvo y el espíritu que pertenece a Dios; en medio de ellos está el alma, que es nuestra personalidad. El alma es nuestro punto de unión entre lo terrenal y lo celestial. Es el punto de encuentro entre la tierra y el cielo. Es también donde reside el conflicto de las edades, porque Satanás opera a través de ella, siendo nuestra naturaleza caída adámica, y estando fuertemente ligada y comprometida con el cuerpo los deseos de la carne y la vanagloria de la vida.
Ese es de hecho el mayor engaño que sufre la Iglesia en estos tiempos, confundimos el poder y la obra del alma con el poder y el mover del espíritu. A través de los años, de forma muy paulatina, sutil y silenciosa, Satanás ha logrado introducir en la cristiandad la falsificación del mover del espíritu utilizando el mover del alma adámica. Ha infiltrado muchas instituciones y grupos cristianos con agentes enemigos de la Cruz de Cristo y han logrado adoctrinar a los líderes y pastores evangélicos para cambiar el espíritu por el alma y el espíritu por el espiritismo. Lo primero es el original de Dios, procede de Dios y es para Dios, lo segundo es la falsificación del dios de este mundo para alimentar nuestro orgullo y nuestra propia obra religiosa.
Pero debemos recordar que Dios nunca aceptará nada que no provenga de Él mismo. Nunca tomará lo que no procede del Espíritu Santo, y así está escrito: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Juan 4
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Romanos 8
La gran mayoría de las iglesias institucionales que funcionan de forma jerárquica al modelo del mundo están activadas con ese virus mortal y funcionan hoy en día bajo el poder almático. Satanás ha logrado una “casi perfecta” falsificación de los frutos de espíritu. Ha logrado una religión basada en las manifestaciones del espiritismo con el poder del alma humana y de la carne mostrando la “apariencia” del poder y del mover espiritual. Una religión compuesta por “frutos espiritualistas” que no provienen de Dios y que no son comparables a los frutos del espíritu de Dios obrando en nosotros.
La advertencia de pablo en su segunda carta a Timoteo es tremenda porque nos habla de la falsificación del mover del alma sobre el espíritu. Nos habla del mover almático con “cosas” que parecen “buenas”, que tienen la apariencia de piedad, (amor), pero carecen de la eficacia de ella porque proceden del árbol equivocado.
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”
Hoy tenemos templos adornados para la complacencia visual, tenemos grupos de música para tocar nuestra fibra sensible y sentimental, tenemos grupos de adoración y grupos de estudio. Tenemos elocuentes sermones semanales de los “profesionales de la fe” predicados con la finalidad de que los asistentes “se sientan bien”. Tenemos luces apropiadas para motivar las sensaciones. Tenemos líderes titulados y uniformados con grandes dones interpretativos, tenemos nombres de denominaciones reconocidas que nos ofrecen “cobertura espiritual” delante de Dios, etc.etc.
En definitiva, tenemos una muy buena copia falsificada del mover del Espíritu de Dios entre los miembros de Su Cuerpo, Su Familia y Su Iglesia. Satanás ofrece una alternativa casi idéntica a la original y las denominaciones lo tragan sin contemplaciones. De hecho, el trabajo de la falsificación y engaño satánico no ha terminado, y con el tiempo, el padre de la mentira está mejorando sus tácticas, sus programas y sus alternativas para confundir a aquellos que tienen sus ojos puestos en el hombre.
Esta ignorancia y esta mezcla sutil entre el alma y el espíritu nos lleva a vivir un cristianismo asceta y superficial. El “iglesianismo” que vemos por doquier es fruto del engaño. Y lo que es peor, evita que los cristianos crezcan en el espíritu para que Cristo se forme en ellos. En definitiva, cuando vengan las pruebas y los conflictos que ya se ciernen sobre nosotros en estos tiempos finales, no estarán preparados, no lo soportarán y caerán en el engaño y la manipulación del enemigo.
¿Y tú?
¿Te guía en Santo Espíritu de Dios revelándote a la Persona de Jesucristo cada día en tu vida?
¿Haces “cosas” buenas para Cristo, o es el Señor Jesús el que hace todo a través de ti?
¿Vives un “iglesianismo” nominal, o estás muerto y tu vida está en Cristo?
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
(Gálatas 2:20)

– Terry Bennett
“Understanding the soul and spiritt training”
(Traducido y editado por José Torres Arjona)

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