Recuerda, la visión debe preceder a la construcción

En Proverbios 29:18 leemos: “Cuando falta la profecía, el pueblo se desenfrena, pero el que guarda la Ley es bienaventurado.”
La palabra “visión” tiene un enorme significado en el servicio del Señor. La visión es lo que nos da el incentivo espiritual. Es aquello que nos mantiene unidos al Señor, dándonos un sentido de propósito y destino. Sin visión nos desintegramos. Sin un sentido de destino, nos convertimos en indisciplinados. La visión produce unión. La falta de visión produce división.
La visión es aquello que trae al pueblo de Dios hacia una unidad cohesiva. Tiene un poder fortalecedor, emancipador y a la vez sostenedor. Sin visión nos haremos pedazos y seremos desparramados sin control alguno. Ver el propósito eterno nos provee con una visión que nos gobierna.
Lamentablemente, muchos cristianos no son capaces de percibir la visión de Dios y Su interés. En su lugar, a menudo miden el interés de Dios en función de sus propios intereses. El resultado es que muchos de los hijos de Dios carecen del incentivo espiritual, ningún sentido del propósito que hay detrás de su obra. Se encuentran divididos con respecto a sus objetivos.
Dios desea revelarnos Su intención con objeto de extraernos de nosotros mismos, de tal manera, que Su corazón y Su interés puedan convertirse en nuestro corazón y nuestro interés. Jessie-Penn Lewis escribió:
“El alma tiene siempre que tener una visión celestial que la separa de las cosas terrenales. Los ojos del corazón deben ser iluminados para conocer la esperanza de su llamado. Cuanto más clara sea la visión, más nos abandonaremos en el Espíritu Santo para que logre su cometido y más intensa será la sed de Dios – un horno de deseo intenso que ha de ser creado por el mismo Espíritu Eterno y que es la suprema condición de conocer a Dios.”
¡Qué apropiadas a nuestro tiempo son estas palabras!
De acuerdo con la Biblia, visión siempre precede a construcción. La revelación siempre precede a la obra. Tenemos que prestar especial atención a este esencial principio espiritual. ¿Ven?, Dios quiere que nosotros construyamos para Él. Sin embargo, antes de que podamos construir tenemos que tener claro lo que va a ser el edificio. Moisés tuvo que ver la arquitectura del tabernáculo antes de estar listo para construirlo. Tomó
cuarenta días en la Montaña Sagrada de Dios para revelar a Moisés el trazado de Su tabernáculo. Éxodo 25:40 “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.”
Fue solamente después que Moisés vio y entendió el diseño, cuando estuvo calificado para construir. De la misma manera, el rey David tuvo primero que recibir la visión de la casa de Dios antes que su hijo Salomón pudiera más tarde construirla.
1 Reyes 5:5 “Yo, por tanto, he determinado ahora edificar una casa al nombre de Jehová, mi Dios, según lo que Jehová dijo a mi padre David: Tu hijo, a quien yo pondré en el trono en lugar tuyo, él edificará una casa a mi nombre”.
1 Reyes 8:17 “Mi padre David tuvo en su corazón edificar una casa al nombre de Jehová, Dios de Israel.”
De acuerdo con el mismo principio espiritual, antes que el apóstol Pablo se convirtiera en el sabio maestro constructor, primero tuvo que ver la celestial visión del Señor Jesucristo y Su cuerpo.
Hechos 26:19 “Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,”
1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.”
De igual manera, antes que podamos construir de acuerdo a la forma de pensar de Dios, tenemos primero que tener una revelación del patrón Divino.
El propósito eterno es la visión trascendental y patrón que Dios ha dado al hombre para que pueda construir para Él, vivir para Él, y satisfacer a Él. De esta manera, el grado de utilidad que podemos ofrecer al Señor, está en gran parte determinada, en tanto seamos capaces de ver o no la última meta divina.
Supongamos, por ejemplo, que un jugador de futbol ignora la meta del juego. No importa que el jugador conozca muchas de las reglas y hasta tenga algunas habilidades para el juego, si no entiende la finalidad del juego, será de poca utilidad para su entrenador. De igual forma, un carpintero no puede construir una casa si no tiene los planos de la misma. Aunque tenga los conocimientos para construirla, si no tiene idea de lo que va a construir, sus habilidades le servirán de poco. Todo esto es igual en el rearmo espiritual.
Infinidad de cristianos trabajan y construyen, pero están ignorantes acerca del objeto de sus labores. A pesar de que puedan haber visto parcialmente algunas de las metas de Dios, han errado al no conocer el producto terminado. Como resultado los trabajos y esfuerzos han quedado cortos de alcanzar lo que es más anhelado por el corazón de Dios.
Que Dios nos revele a nosotros Su visión última para que podamos fervientemente dedicarnos en Su construcción.

Frank Viola
De su libro: “El Propósito Eterno de Dios”
Cap. 1 Parte 1

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