No hay nadie como Jesús, ¿Lo conoces?

No hay nadie como Jesús. Nunca ha existido y nunca existirá nadie como Él.
Vamos a ver alguna de esas particularidades que hacen de Jesús alguien totalmente diferente y único entre todos los seres humanos. Realidades que lo separan, lo distinguen y lo hacen totalmente diferente de personas como Buda, Mahoma, Confucio y todos los demás.
Con esto demostraremos que la Persona de Jesús no puede mezclarse ni compararse con nadie. Su Persona pertenece a una categoría única y exclusiva de todas las demás conocidas y por conocer.
-Lo primero es la forma en que vino a este mundo. Fue extraordinaria. Él fue la única Persona que nació sin el acto sexual entre un hombre y una mujer. María, su madre, era virgen cuando nació Jesús y no había conocido varón.
-Nueve meses antes de Su nacimiento ocurrió algo totalmente único y anormal, Su concepción. Un gran milagro ocurrió en ese momento, un evento sobrenatural y único en la historia. El Espíritu Santo vino sobre María y el poder del Altísimo la cubrió con Su sombra; por eso el Santo Niño que nació sería llamado Hijo de Dios.
-Jesús es el única Persona en este mundo que decidió nacer. Yo no lo decidí, ni tu tampoco. No escogimos a nuestros padres, ni decidimos nacer en cierto país o con cierto estatus social. Pero Jesús lo hizo, escogió nacer, y escogió cada particularidad de su nacimiento. Por eso mismo, Él nunca dijo: “Yo he nacido”, por el contrario, siempre decía: “Yo he venido”, “El Padre me ha enviado”, o “He decidido venir”. Y vez tras vez repetía: “He sido enviado por Dios, Mi Padre”. Estas dos frases: “He venido” y He sido enviado” son únicas y exclusivas en Jesús. Él es el único ser humano que decidió venir y nacer en este mundo y nos dijo la razón de esa decisión y el propósito de la misma para descender y convertirse en un ser humano como nosotros.
-Tenemos su niñez como única en la historia. Considerando que es la Persona más conocida y reconocida en el mundo, toda su infancia y su adolescencia permanece oculta para nosotros. No sabemos caso nada de los primeros 30 años de Su vida, un increíble velo la oculta. No sabemos nada de Él, excepto por una ocasión, a la edad de 13 años. Y algo extraordinario ocurrió en ese tiempo.
Era costumbre judía que cada joven varón, a esa edad, dejara de lado los juegos infantiles, dejaba de viajar y acompañar a su madre, y empezara su vida como adulto acompañando a su padre y siendo un ayudante y aprendiz en su trabajo. Era una transición social donde dejaba las cosas de niño para convertirse en un hombre. Un acontecimiento muy importante, y un orgullo en la vida de los judíos varones.
En los viajes familiares, las mujeres y los niños se adelantaran en el camino para que al llegar a su destino prepararan el campamento y la comida justo antes de la llegada de los hombres. Ellos fueron a Jerusalén para la fiesta cuando Jesús tenía 12 años, por lo cual, en su viaje, Él caminaba con su madre y otras mujeres de la familia. Pero, al cumplir los trece años en Jerusalén y convertirse en un hombre, se suponía que Jesús debía volver a casa caminado con Su padre y con los demás varones.
Cuando en su retorno al hogar montaron las tiendas a medio camino de su casa y llegó José sin Jesús todos se sobresaltaron, Jesús se había perdido. José pensaba que por la fuerza de la costumbre Jesús había caminado con su madre, y María pensaba que esta con José por el cambio cultural acontecido donde Jesús pasaba de ser niño a ser hombre.
Volvieron a Jerusalén y lo buscaron hasta encontrarlo en el templo.
“Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los
doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.
Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.
Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.
Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? (Lucas 2)
Al cumplir esa edad adulta, Jesús sabía que era totalmente diferente a todas las demás personas, sabía que Dios era Su Padre en el sentido real y literal. Jesús sabía que no habría nacido sin Dios, Su Padre, y que José era sólo su padrastro.
Y así, este pequeño acontecimiento a la edad de 12 años hace de Jesús alguien totalmente diferente e incomparable al resto de los mortales. Jesús sabía que sin Dios Él nunca habría nacido.
A la edad de 30 años empezó su ministerio público. Tenemos Sus milagros, las cosas que hizo, tenemos Su moralidad, Sus valores como Persona, Y tenemos Sus Palabras, lo que dijo, y Su Mensaje. Y estas tres cosas son las que resumen Su Unicidad como Persona en este mundo.
Exponemos esta información por la historia que tenemos de las personas que lo conocieron y vivieron con Él, y tenemos que decidir si aceptamos los testimonios de esas personas o los rechazamos, pero lo que no podemos hacer es seleccionar unas partes sobre otras según nuestros deseos personales. No es algo para escoger según nuestra conveniencia. Aceptas todos los testimonios y relatos de los que escribieron sobre Él o lo rechazas enteramente. No existe término medio con Jesús.
Lo primero que leemos es sobre Sus milagros. Tenemos incluso escritos de varios historiadores de la época que exponen Sus hechos milagrosos. Curó a los enfermos, echó fuera demonios, y aunque eso es algo que otros también hicieron o hacen en la actualidad, también resucitó a algunos de entre los muertos, y en el caso de su amigo Lázaro, lo resucitó después de cuatro días, cuando ya su cuerpo había empezado la descomposición.
También hizo milagros en cosas. Transformó el agua en vino, alimentó a miles con la comida de un niño, y sobre todo, controlaba la meteorología mediante una Palabra suya. Él dio orden a la tormenta y ésta obedeció, consiguiendo salvar la vida de sus discípulos en alta mar.
En otra ocasión se acercó hambriento a una higuera esperando encontrar unos higos para comer, no fue así y maldijo al árbol. A la mañana siguiente la higuera estaba seca desde sus raíces. Y todas estas cosas las hizo mediante Su Palabra.
Podemos creer o rechazar estos hechos, pero no podemos escoger las partes que queremos creer y rechazar el resto. Con Jesús en todo o es nada.
Si pasamos de lo que hizo, a lo que era, encontramos algo extraordinario en Jesús. Nadie, absolutamente nadie, fue capaz de hacer una crítica negativa contra Él por haber errado o haber cometido alguna falta. Y eso lo encontramos en Sus propias Palabras cuando le dijo a sus peores enemigos. “¿Quién de vosotros me acusa de pecado?, ¿Quién encuentra en Mi falta alguna? Desde luego yo no me atrevo a decir esto ni siquiera a mi mejor amigo, y decirlo a tus peores enemigos es algo único y sorprendente. Leemos que “…Hubo silencio entre ellos, porque no lograban encontrar nada para usar en su contra.”
Puedes encontrar faltas, errores y pecados en todos los fundadores de las religiones que existen actualmente en el mundo, pero nadie, absolutamente nadie, puede decir absolutamente nada en contra de la Persona de Jesús. Él, literalmente, era Perfecto, eso es algo extraordinario. Y esa realidad fue reconocida, no solo por cristianos, sino por mucha otra gente de su época, quienes nunca pudieron encontrar una sola falta en Él.
Y así, la vida de Jesús estaba marcada por estos dos factores impresionantes acerca de Jesús que lo hicieron único y exclusivo en la raza humana.
Primero tenemos los milagros que hizo y segundo la moralidad con la que vivió Su vida. Incluso la gente que vivió junto a Él, se sentó en la misma mesa y comió la misma cena, se sentían “sucios” en Su presencia; como en el caso de unos de sus más cercanos amigos que le dijo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.” Esa era la forma en que reaccionaban al vivir con alguien que era totalmente Puro, totalmente Bueno, y totalmente Justo. Eso te hace sentir vergüenza de ti mismo y ese era el sentir de las gentes, incluso en el caso de aquellos que lo conocían de forma íntima y personal viviendo con Él durante tres años.
Y aquí una gran pregunta acerca de Jesús: ¿Cómo es posible que un hombre que únicamente hizo el bien a todos y que vivió con semejantes valores, en solo tres años de su vida pública fue ejecutado como un peligroso criminal?
Todo el mundo conoce estos hechos, todos saben que en tres años Él terminó colgado en una cruz bajo la acusación de ser una persona demasiado peligrosa como para permitirle que siguiera viviendo. ¿Por qué?
Sócrates, uno de los mayores filósofos de la historia dijo unos años antes de Cristo: “Si un día apareciera un hombre perfecto en este mundo, lo matarían.” Él reconoció que semejante persona viviendo en este mundo corrupto y decadente sería tal desafío para los demás, que en sus conciencias lo odiarían por ello. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Pero aún debemos preguntarnos cómo fue posible que Jesús sufriera los graves cargos criminales contra Su Persona. Eso es inexplicable, como bien dijo Pedro, uno de sus discípulos: “Él fue por todo lugar haciendo el bien.” Y era Bueno, e hizo lo bueno en toda Su vida.
Así pues: ¿Cuál fue la causa por la que lo mataron de forma tan prematura?La respuesta la encontramos en lo que Jesús dijo. No en lo que hizo, no en lo que era, ni en la forma en que vivió. La respuesta está en lo que dijo, y cuando consideramos Su mensaje entendemos la razón por la que decidieron asesinarlo.
Podemos dividir Sus enseñanzas en dos vertientes. Tenemos Sus enseñanzas a otras personas, enseñándoles como vivir, y Sus enseñanzas acerca de Él mismo. Y fue esta segunda, la que provocó la ira de los que lo mataron.
Sus enseñanzas para los demás han sido reconocidas mundialmente como los valores morales más altos por los que un ser humano puede vivir. Incluso personas que no son cristianas lo admiten.
La gente sabe que el sermón de la montaña contiene los valores y la moralidad más alta que nadie puede encontrar, y si el mundo viviera según ese estándar, viviríamos en una sociedad maravillosa, pero también sabemos que esa meta no es posible para el ser humano, nuestra naturaleza natural no concibe esos valores divinos a menos que sea Dios mismo el que obra a través de nuestra vida.
En sus palabras no hay espacio para el odio, o el rencor, o la venganza para nadie, ni siquiera para la gente que nos ofende, o nuestros enemigos. Todos sabemos que esa meta es demasiado alta para que el ser humano la alcance sin intervención divina en nuestros corazones. Jesús decía, “La ley dice: ‘No matarás’, pero Yo os digo: si insultas a tu hermano ya eres culpable de asesinato. Y la ley dice ‘No tomarás la mujer de tu prójimo’, pero Yo os digo: si la miras con lascivia ya has cometido adulterio en tu corazón.”
Es un hecho, Sus palabras contenían la moralidad y los valores más altos que jamás el mundo haya conocido.
Grandes personajes mundiales como Gandhi y otros lo reconocieron y trataron de poner en práctica Sus enseñanzas en las relaciones humanas. Gandhi logró la independencia de su país siguiendo la “no violencia” que leemos en el Evangelio, aunque no era perfecto y no vivió en concordancia con sus enseñanzas como ningún otro ser humano lo ha logrado por sus propios medios. Jesús fue el único que logró vivir su vida a ese nivel divino mientras lo compartía y lo enseñaba a otros.
Pero fue lo que dijo sobre sí mismo lo que le ocasionó los mayores problemas. Él dijo cosas sobre Su Persona que nadie jamás ha dicho ni puede decir. Y son esas proclamaciones sobre sí mismo lo que hace que Jesús sea absolutamente único en la historia de la humanidad. Y eso hace imposible que podamos compararlo, o unirlo a cualquier religión del mundo, porque el cristianismo es Cristo, no es una religión, ni una doctrina, ni una enseñanza. No es una religión, sino una relación íntima y personal entre la criatura y Su Creador, entre el hombre y Su Señor, entre el que agoniza y Su Salvador.
Y surge la pregunta: ¿Cómo vas a tener una relación con alguien que murió hace dos mil años? Eso no es posible, porque cuando alguien muere, se termina la relación.
Esa realidad se cumple con todos los seres humanos que fundaron todas las religiones que existen en el mundo. No puedo tener una relación con Mahoma, ni con Buda, ni Confucio, porque todos ellos murieron y todo se terminó. Todo lo que puedo hacer es tratar de leer sus escritos, tratar de aprender sobre ellos y ponerlos en práctica, eso es todo.
Sin embargo, con Jesús es totalmente diferente. Millones de personas en todo el mundo han tenido y siguen teniendo una relación íntima y personal con Jesús desde lo más profundo de sus corazones, de manera que han nacido de nuevo y son nuevas criaturas en Cristo Jesús Señor nuestro.

(Dios mediante, por Su Gracia, continuaremos la traducción de este precioso texto)

Por David Pawson
(Traducido de inglés por José Torres Arjona)
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